A
lo largo de la historia de la humanidad, nuestras RELACIONES han
estado drásticamente condicionadas por el esquema
DOMINADOR-DOMINADO. La jerarquización de los grupos humanos a
través de este patrón casi animal, ha promovido la perpetuación de
sociedades desequilibradas, que raramente se han interesado en
impulsar el crecimiento emocional ni el aumento de la conciencia
individual. La consecuencia, a nivel colectivo, es lo que se ha
venido a llamar injusticia social. La suma de los individuos y de
la calidad de las relaciones que éstos sostienen configuran las
características particulares de una sociedad. El conjunto de
todos los seres humanos formamos la HUMANIDAD, un suprasistema que
hoy está más conectado y globalizado que en ningún otro momento de
la historia conocida. En el modelo de la Emoenergética, el AMOR es
mucho más que un sentimiento. Es el reflejo de uno de los seis
niveles de organización de la existencia: el aspecto CONECTIVO y
UNIFICADOR. Por ello cualquier relación, buena o mala, necesita de
la energía del amor para su sostén. Por supuesto, esta sociedad
humana global no es algo homogéneo ni mucho menos. Está llena de
fracturas, divisiones y diferencias, como no puede ser de otra
manera. Esto es parte de la propia organización dual de la
existencia. El aspecto FRACTÁLICO y SEPARADOR es gestionado por la
TRISTEZA, reflejo de otro de los seis grandes niveles de organización
presentes en la naturaleza. Entre otras cosas, la tristeza debe
cumplir la función de ser la fuerza complementaria a la energía
aglutinadora del amor. El gran grupo humano está dividido en diferentes unidades de rango superior (por tamaño), primero supranacionales, nacionales, regionales, étnicas, administrativas, etcétera. De alguna manera, el presente de las diferentes culturas y naciones, así como sus economías, sistemas políticos, educativos y religiosos, son el efecto combinado tanto de las fracturas como de las uniones pasadas. Igualmente, la formación de cualquier grupo humano de rango menor (que son los componentes de los sistemas de rango mayor), como la familia, la pareja, las relaciones de amistad, las relaciones laborales, profesionales, etcétera, son la consecuencia de ese mismo proceso de destilación, en la que algunos factores nos separaron del resto y otros nos juntaron con los nuestros, para así llegar al sistema de relaciones con el que hoy contamos. Por supuesto, estas
relaciones y agrupaciones son algo dinámico y vivo. Se siguen
produciendo nuevas asociaciones y rupturas, aunque la INERCIA del
sistema y el efecto apelmazador y conservador del amor, tienen como
consecuencia la perpetuación de la mayor parte de los patrones de
relación existentes, tanto en las sociedades como en el individuo.
El
esquema dominador-dominado proviene de la modalidad EGOICA de nuestra
personalidad, que a su vez tiene su origen en el esquema de
DEPENDENCIA EMOCIONAL. El ser humano ha decidido hacer que su
misión existencial sea la obtención de ATENCIÓN, AFECTO y APOYO de
los demás, en lugar de movilizar sus recursos energéticos y
cognitivos para adentrarse en el fascinante viaje del CONOCIMIENTO DE
UNO MISMO. Esto es la dependencia emocional. Sin embargo, conocerse
significa percibir, cada vez de forma más poderosa, la unión y
conexión con la propia individualidad. Para esto es necesario
aumentar la CONCIENCIA, llevar literalmente el resplandor de su luz a
cada una de las áreas del propio ser que previamente estaban
oscurecidas. Iluminar la propia SOMBRA es la vía a través de la
cual se construye la verdadera AUTOESTIMA y el más puro de los
amores: el que va dirigido hacia uno mismo (como ser, no como
persona). De esta forma, podríamos progresivamente dejar de exigir a
los demás el amor, el apoyo y la atención que nosotros no nos
dábamos. Entonces dejaría de tener sentido seguir defendiendo los
papeles de dominador-dominado. Se haría innecesario poseer o ser
poseído por nadie, entonces empezaría un verdadero compartir basado
en la COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA. Existe una opción real de
dejar atrás, poco a poco, nuestra fase egoica para llegar a otro
tipo de humanidad, la que resolviera los problemas ancestrales al
haber conseguido RENUNCIAR a su bien más preciado, que es al mismo
tiempo su perversión más grande: el esquema dominador-dominado. Sin
embargo este modelo colectivo, también llamado la TELA DE ARAÑA
SOCIAL, difícilmente cambiará en el corto plazo. El individuo
consciente debe asumir la tarea de luchar prácticamente en
solitario.
La
perpetuación de la injusticia social a través de los milenios,
retroalimentada por este esquema egoico de la dependencia emocional,
ha sido mantenida por los individuos (dominadores y dominados) y sus
relaciones. Esta situación ha dificultado aparentemente la
posibilidad de que el ser humano pueda dedicarse al autoconocimiento
(una vez cubiertas sus necesidades biológicas). La mayor parte de la
humanidad ha vivido tradicionalmente en circunstancias muy difíciles.
Los esfuerzos por conseguirse refugio y alimento, la lucha contra la
enfermedad, el servilismo obligado a la jerarquía dominante
(religiosa, política, administrativa y cultural) y las pocas
posibilidades ni interés en controlar la cantidad de hijos que se
tenían, hacían que la práctica totalidad de la vida de una persona
simplemente fuera "gastada". Las relaciones eran
mayoritariamente impuestas, los matrimonios de conveniencia, las
posibilidades de acceder a la cultura o cambiar de estatus social,
casi imposibles. El amor estaba pervertido, ya que las relaciones
humanas, especialmente las de pareja y familia, eran primero obligatorias y
luego por supervivencia. El GRADO DE LIBERTAD del individuo era
escaso, ya que el estado y la religión decidían por él. Sin
embargo en el siglo XX, especialmente en occidente, se abrió una
VENTANA DE OPORTUNIDAD que pudo haber cambiado las cosas. La
revolución industrial y el avance científico fueron el germen de
una serie de cambios que en el siglo pasado se consolidaron en forma
de los sistemas políticos llamados democracias y mediante la
emergencia del modelo económico capitalista. Este sistema
proporcionó la maduración de la función social del trabajador (que
no siervo), que produciría la aparición de la llamada CLASE MEDIA.
Esto es una revolución sin precedentes. La clase media tiene acceso
por primera vez a la educación y a la cultura (DESARROLLO
HORIZONTAL), al consumo (RECURSOS) y al ocio (TIEMPO LIBRE). Los
países con un mayor desarrollo económico y democrático combinados
son los que más han favorecido el crecimiento de las clases medias.
La cultura ha favorecido la posibilidad de que el individuo sea más
coherente y analítico tanto en sus pensamientos como en sus juicios
sobre la realidad. Los estados por primera vez empezaron a trabajar
para el bienestar del individuo en lugar de lo contrario, el grado de
libertad individual aumentó exponencialmente. Desde el final de la
segunda guerra mundial algunos países (no todos) fueron
incorporándose a diferentes ritmos dentro de este sistema.
La
aparición del tiempo de ocio o tiempo libre fue la oportunidad de
que el ser humano pudiera dedicarse a pensar y reflexionar. Esta
fue la opción dorada para que las masas retomaran la posibilidad del
"conócete a ti mismo". Pasaron las décadas y tan
solo una exigua minoría fue consciente de ello, ya que la sociedad,
o más bien el individuo, buscaba comodidad y OCIOSIDAD, más que
evolución. Dentro de esta minoría que sintieron el deseo de
DESPERTAR, unos pocos decidieron hacer algún movimiento al respecto.
La mayor parte de este grupo se ha perdido en extravagancias y
divagaciones, reinventando y maquillando las antiguas religiones,
creencias y supersticiones, combinándolas con elementos extraídos
de la modernidad, para crear algo “nuevo”. En lugar de salir de
la CAVERNA, éstos han errado la dirección y se han ido a regiones
más profundas y oscuras de ésta. Algunos de estos se han erigido
como gurús, rodeándose de seguidores que son llevados igualmente a
la perdición. Lo cierto es que sin el consenso colectivo y sin un
buen guía es extremadamente difícil llegar a algún sitio, ya que
las trampas del ego son muchas y refinadas. Unos pocos, muy pocos,
quizás estamos dando pequeños pasos hacia delante, casi siempre en
solitario o en pequeños grupos. Estos pocos, todavía permanecemos
sumergidos en la fase egoica y seguimos teniendo tanta importancia
personal como todos los demás, aunque en un INTENTO sincero de
caminar sostenidamente por un CAMINO CON CORAZÓN, nos permitimos
llamarnos a nosotros mismos GUERREROS, aunque en realidad casi
ninguno lo somos todavía. Cualquiera puede pertenecer a esta
categoría, en el fondo es muy sencillo (aunque costoso). Para
empezar es necesario darse cuenta de que la sociedad NO nos limita
realmente. Y aunque luego vienen muchos otros pasos, si uno quiere
aprender a amarse y a explorar las increíbles posibilidades de la
conciencia humana, lo primero que necesita es replantearse la calidad
de las relaciones que se tienen. Hay que decidir si se está
dispuesto a seguir pagando de por vida el alto precio, en forma de
ignorancia e incompetencia emocional, necesario para seguir
demandando la atención, el afecto y el apoyo a los demás, o por el
contrario se apuesta por correr el riesgo de adentrarse en solitario
en las propias oscuridades, en un viaje de autoconocimiento que
aunque fascinante, no tiene garantías. La opción del GUERRERO
es la aventura de la conciencia, en la que seguro encontrará por
partes iguales grandes dosis de disfrute, terror, tristeza,
cansancio, amor y fascinación. Cada mañana el guerrero se
levanta con gran sobriedad y se infla de valor (si no lo tiene
todavía, se lo inventa y disimula, porque ya que la vida es una gran
obra de teatro, por lo menos decide qué papel representar). Empieza
a renunciar a esas relaciones tóxicas, sin prisa pero sin pausa.
Cultiva consciente y voluntariamente las VIRTUDES ESENCIALES que son
la MOTIVACIÓN, la PRUDENCIA, la PACIENCIA, la PERSISTENCIA, la
AMABILIDAD y la TEMPLANZA. Si un día se levanta y se encuentra en la
soledad más absoluta, se puede permitir sentir tristeza por un
instante, para inmediatamente continuar. Si por el camino encuentra a
otros guerreros y guerreras, les da su afecto abstracto, a sabiendas
de que en cualquier momento sus destinos se pueden separar, igual que
un día se juntaron.
Cuando
la mayoría de la gente la usa para lamentarse o dar pena, el
guerrero utiliza su tristeza para separarse de lo que le hace daño
en su conexión consigo mismo. Sabe que la opción más altruista es
la de amarse a sí mismo, ya que tan solo podemos dar lo que en
verdad tenemos. Si estamos llenos de falsedad, lo que damos es
falsedad. La CORRUPCIÓN DEL AMOR hace que se mantengan
relaciones antisimétricas y perversas. El mal amor junta lo que
tendría que estar separado. El amor es una emoción nuclear GOZOSA;
si por lo general te sientes mal en una relación es que ésta es
perversa. Las relaciones sociales, familiares y de pareja deben ser
fáciles, ya que si están basadas en un amor sano, te hacen sentir
PLENITUD. Las relaciones laborales son diferentes. El entorno laboral
está orientado hacia la conversión de esfuerzo en recursos
(TRABAJAR) por lo que la emoción nuclear central en esta actividad
es la FUERZA MOTRIZ, que pertenece al núcleo doloroso. Aquí el
esfuerzo está justificado, si bien lo ideal es que esté igualmente
equilibrado con una adecuada motivación (ALEGRÍA) y que al menos
pueda haber un cierto sentimiento de conexión y pertenencia con la
empresa y con los compañeros (AMOR). También la crianza de los
hijos conlleva una enorme cantidad de esfuerzo (FUERZA MOTRIZ),
cesión de tiempos y espacios por parte de los padres (TRISTEZA) y
aumento de los riesgos (MIEDO); hay que asumirlo e igualmente
equilibrar las relaciones filiales a través del amor, la recreación
y la alegría.
La
actual RECESIÓN económica pudiera estar cerrando la ventana de
oportunidad abierta décadas atrás. Parece que las democracias y el
capitalismo están desmoronándose, de momento lentamente. En los
próximos años es muy posible, de hecho ya está ocurriendo, que en
occidente se vea un aumento de las clases marginales y una
disminución de las clases medias. El individuo tendrá que
volver a servir al estado, por haber utilizado irresponsablemente su
libertad. Esta situación lleva de nuevo al ser humano a tener que
dedicar demasiado tiempo a buscar recursos y a sobrevivir. Compartir
casa con extraños para poder seguir adelante, compartir cama con
quien no quieres por no quedarte en la calle, vivir con los padres cuando ya no eres un niño, amor corrompido por
necesidad, por no haber utilizado la oportunidad de liberarnos de la
dependencia emocional y de las malas relaciones cuando era mucho más
fácil. Pero todavía hay margen de libertad. Puedes decidir todavía,
libérate de las relaciones perversas y lucha por la verdadera
libertad, que es la de amarte y conocerte a ti mismo.
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