jueves, 31 de agosto de 2006

Energía

Todo es ENERGÍA. La energía es el tejido con el que se fabrica la EXISTENCIA. Es el espacio y el tiempo en una danza infinita y sin embargo acabada. Todo está lleno, el vacío es inexistente. Cada parte del universo es como un denso tapiz, tejido con unos hilos que los chamanes de México antiguo llamaron “las emanaciones del Espíritu”. Estas emanaciones pueden estar relacionadas con lo que la física cuántica describe en la teoría de cuerdas. Lo único que existe es el Espíritu y sus emanaciones, la MATRIZ-CAMPO UNIVERSAL. Según la física Newtoniana un CAMPO es una colección de funciones definidas sobre una región del espacio, por lo que el Campo Universal sería la colección de funciones que se pueden definir dentro de la propia existencia total, en todos los espacios-universos y tiempos pasados, presentes y futuros. Es por lo tanto, en términos absolutos, un sistema cerrado y acabado. Sin embargo aparenta ser, desde el punto de vista de la relatividad focal (ubicación de la consciencia en un punto concreto del espacio-tiempo), un sistema abierto y en desarrollo. El Campo Universal (funciones) y el espacio-tiempo que ocupa (estructura) forman la MATRIZ UNIVERSAL (el Todo).

La Matriz Universal es como una gigantesca orquesta que toca una eterna sinfonía. Cada una de sus infinitas cuerdas vibran con un sonido especial. En el principio era el Verbo, ahora sigue siendo y en el futuro será, es la vibración que percibimos como la fusión del espacio y del tiempo. La sensación de presente es sólo una singularidad local de nuestra percepción.

Las fibras simples se agrupan, creando resonancias-vibraciones más complejas. En la Matriz Universal existen puntos de confluencia espacio-temporales donde estas cuerdas se agrupan formando bandas que a su vez se combinan y focalizan creando el mundo de objetos que percibimos. Sin embargo, el mundo de objetos solo es un arreglo de nuestra percepción, que divide la realidad en CONTENIDOS COGNITIVOS (objetos y experiencias). Sólo existen infinitas líneas de energía, pero nosotros percibimos fundamentalmente sus agrupaciones o puntos de confluencia, dando la sensación de que vivimos en ese mundo de objetos. Desde una partícula subatómica, a una enorme molécula de ADN, desde una bacteria a un árbol o a nosotros mismos, desde una piedra a un planeta o al sol, desde una galaxia a un universo, cada una de las partes del todo no es más que una confluencia particular en un punto concreto del continuo espacio-tiempo, una pequeña nota diferenciada de la sinfonía universal y sin embargo indisolublemente unida a ella.

Cada OBJETO (contenido cognitivo) o punto de confluencia en un SISTEMA concreto se puede considerar relativamente cerrado, se puede nombrar con una o varias PALABRAS. Forma parte de lo que en el nagualismo se describe como el TONAL, lo que puede nombrarse o describirse a través de palabras. Esta información es de gran importancia dentro del modelo de la Resonancia Bioenergética.

Todo está vivo. Vida, es una forma de llamar a la experiencia perceptual propia de un punto de confluencia-sistema al relacionarse consigo mismo y con su entorno. Solo existe una singularidad en la que entorno y “si mismo” coinciden, la Totalidad, la Matriz Universal, el Nagual. Inabarcable para nuestra conciencia y tan solo intuible a través de nuestra capacidad de imaginar, la Totalidad se percibe a si misma través de sus partes y se relaciona constantemente con ellas, puesto que, todo lo existente esta dentro de la Totalidad.

La vida se manifiesta a través del intercambio de energía entre un punto de confluencia en particular (SISTEMA) y aquello con lo que se relaciona, generando percepción, reacción y movimiento. Un punto de confluencia-objeto-ser sólo puede relacionarse con el medio perdiendo o ganando energía. Es la única opción existente. Si perdiera energía continuamente, su propia estructura se debilitará hasta desaparecer-transformarse-fragmentarse en otros puntos de confluencia más pequeños con características diferentes. Si ganase energía continuamente estaría obligado a modificar su estructura para poder asimilar la energía-aprendizaje, experimentando un desarrollo (cuando todavía se es lo mismo) o una transformación (cuando ya es imposible seguir siendo lo mismo); en el caso de que la estructura se mantuviera sin cambios, no podría asimilar la energía entrante, aumentando drásticamente la entropía, conduciendo al sistema a la fragmentación-desaparición. Cuando hay un balance más o menos equilibrado entre las ganancias y pérdidas de energía, el sistema dispone de una cierta estabilidad, siempre que la entropía no aumente de forma peligrosa.

La característica fundamental de la vida-existencia es la PERCEPCIÓN, por lo que todo el universo existente es un ser vivo que percibe, así como también cada una de sus partes-sistemas. Funciones avanzadas como la nutrición, respiración, reproducción etc, tienen como objetivo el mantenimiento de simetrías cognitivo-perceptivas complejas y evolucionadas. Por ejemplo, cuando dos electrones se encuentran-sienten-perciben, intercambian una cierta cantidad de energía-información produciéndose un cambio en su trayectoria-movimiento debido a las propias leyes a las que están sujetos, reaccionando con rechazo, por ser de la misma polaridad (negativa) ¿no es esto una expresión de conciencia-vida-percepción?. Sin embargo, existen diferentes gradientes de complejidad en cuanto a la organización y los sistemas más sencillos siempre forman parte de sistemas más complejos por lo que la individualidad existente es relativa. Podríamos hablar de grandes puntos de confluencia de individualidad (MATRIZ INDIVIDUAL).

Volviendo al México antiguo y al nagualismo, ellos resolvieron el problema de distinguir a los sistemas “vivos” de los que “no lo están” gracias al descubrimiento de una estructura situada en la matriz individual de lo que en general llamamos seres vivos. A esta estructura la llamaron el PUNTO DE ENCAJE. Lo llamaron así porque a través de esta estructura “encajaba” la percepción. El punto de encaje estaba impregnado de un brillo especial que llamaron CONCIENCIA y determinaron que los puntos de confluencia en el campo universal que disponían de esta estructura, tenían sensación de ser, de uno mismo, ya fuera una planta, un animal, un ser humano o un ser inorgánico. Llegaron incluso a ver una gigantesca estructura en el campo del planeta Tierra que parecía ser su punto de encaje, y así se llegó a la conclusión de que la propia Tierra era un ser con conciencia de si mismo. Los seres vivos nacen, viven y mueren.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons