lunes, 18 de septiembre de 2006

Emociones



Por razones prácticas podemos decir que estamos formados por tres grandes estructuras: cuerpo físico, mente-psique y cuerpo energético. Me he referido anteriormente al conjunto de estos tres sistemas como la MATRIZ INDIVIDUAL.


El término PSIQUE proviene de la antigua Grecia y significaba “alma”, aquello que está unido al cuerpo durante la vida y que se desprende en el momento de la muerte. Más tarde su utilización derivó hacia un uso menos espiritual y fue asignado al conjunto de fenómenos que en general tienen que ver con la mente humana. Aun hoy en día, referirse a la mente tiene sus dificultades dado que es un término considerado más bien abstracto y escurridizo. Según la psicología la mente es un conjunto de funciones que emanan del cerebro pero que no son el cerebro; esta definición es claramente insuficiente.

En la Emoenergética la mente-psique es una metafunción que tiene su base estructural en el órgano sutil llamado el PUNTO DE ENCAJE. Una de las partes más importantes del punto de encaje es el NÚCLEO EMOCIONAL, siendo éste un SISTEMA que se construye a través de 6 grandes energías emocionales nucleares o EMOENERGÍAS (alegría, miedo, tristeza, fuerza motriz, amor y recreación). Estas a su vez están dotadas cada una de ellas de su propia estructura y funciones precisas que emergen de los 6 grandes niveles de ORGANIZACIÓN presentes en las propias fuerzas de la naturaleza: expansión, entropía, fragmentación, contracción, cohesión y simetría. Cada una de las 6 emociones nucleares a su vez está conectada y retroalimentada con cada uno de los 6 sentidos (incluyendo el lenguaje) y viceversa. La personalidad, la consciencia, el sentimiento de identidad, la memoria, el pensamiento racional, la imaginación y muchas otras funciones serían productos de este núcleo emocional y del propio punto de encaje, que son los que sostienen y dan forma al MAPA DEL MUNDO INDIVIDUAL, participando además como parte del MAPA DEL MUNDO COLECTIVO. Como toda estructura-sistema, la existencia del núcleo emocional y el cumplimiento de sus objetivos naturales se ve condicionada a través de cómo pierde y gana energía en su relación con el medio y consigo mismo.

Pero hagamos un inciso para a revisar algunos conceptos esenciales:

  • El GENOMA es la estructura que contiene en forma de MEMORIAS y PROGRAMAS al que es llamado, en el contexto de la Emoenergética, SISTEMA PRIMARIO DE IMÁGENES. Es el molde que genera un organismo físico que a su vez es el contenedor de características sensoriales y cognitivas únicas para cada especie. Las formas vivas orgánicas crearon el CÓDIGO GENÉTICO para almacenar y transmitir la “in-formación” y el aprendizaje acumulados. Tiene la capacidad a su vez de generar la forma y sus funcionamientos inmanentes, tanto los desarrollados como los potenciales. Es el precursor del CUERPO FÍSICO y a la vez lo necesita para existir, desarrollarse y reproducirse. El cuerpo físico es la forma-estructura orgánica, es el soporte de todo lo demás mientras que se está vivo. La función principal del genoma es la generación del organismo y sus formas, el contenedor de las funciones alcanzadas a lo largo de la evolución de la especie (aprendizaje ancestral biológico), transfiriéndolo, y a ser posible mejorándolo, a través de la reproducción. Para el genoma, lo primero es la especie y lo segundo el individuo.

  • En el ser humano, la PSIQUE es el conjunto de MEMORIAS y PROGRAMAS que sostienen al llamado en la Emoenergética SISTEMA SECUNDARIO DE IMÁGENES (SISTEMAS DE CREENCIAS e IDENTIDAD). Se desarrolla mediante la integración de los datos de los cinco sentidos y del sexto, el lenguaje, junto con el modelado e intensificación aportados por las emociones, los juicios de valor y por el sentimiento de identidad. Así el sistema secundario de imágenes se convierte en LA EXPLICACIÓN DEL MUNDO. La función principal de la mente-psique es el mantenimiento y desarrollo del individuo y su conciencia a lo largo de su vida. Para la psique lo primero es el individuo y lo segundo la especie. La psique es una metafunción emanada del NÚCLEO EMOCIONAL y del PUNTO DE ENCAJE. En la etapa fetal e infancia se encuentra en fase inmadura, necesitando desarrollarse mediante la incorporación de ARQUETIPOS socioculturales de la época y del lugar en el que realiza el aprendizaje del lenguaje y de los sistemas de creencias y de identificación provenientes de los padres y otras figuras, sobre todo adultas, presentes desde la infancia hasta la post-adolescencia. Actualmente además de los procesos de identificación con figuras cercanas, se produce un fenómeno de imitación de identidades vehiculizados por los ídolos o figuras mediáticas, con las que se tiene un pseudocontacto virtual por medio de los medios de comunicación de masas, la música, el cine, el deporte y la publicidad. La psique también se nutre de todo tipo de aprendizajes intelectuales, sociales, creativos y emocionales para formar así el todo singular que es la persona. El desarrollo de la psique se ve condicionado por una de sus funciones más fascinantes y a la vez misteriosas: la TOMA DE DECISIONES. La psique es una función volitiva, es decir, su naturaleza más íntima es la de ELEGIR, y lo hace influida por todos sus aprendizajes y experiencias anteriores aunque no completamente condicionada por ellos. Al margen de maniobra disponible gracias al cual la mente puede tomar decisiones diferentes a las inerciales, invirtiendo una cierta cantidad de energía extra para ello, se le llama GRADO DE LIBERTAD.

  • Los seis sentidos (en el modelo de la Emoenergética, el lenguaje es el sexto sentido humano) son vías que extraen y destilan del MUNDO EXTERNO la información llamada sensorial. Esta es inmediatamente combinada, reinterpretada e integrada junto con los procesos emocionales y mentales. Una pequeña parte de esta información se hace consciente y casi la totalidad se asimila de forma inconsciente. El resultado es entonces volcado en sustratos para que sea manejable y coherente tanto a nivel psicoemocional como corporal-biológico, pasando a formar parte del MUNDO INTERNO que como consecuencia emitirá diferentes respuestas hacia el exterior y hacia el interior. Todo este proceso es mediado por PROGRAMAS que transforman la información externa y la convierten en EXPERIENCIA individual. La información se nos presenta interpretada en diferentes formatos y moldes como sensaciones, representaciones sensoriales, emociones, pensamientos, sentimientos, reacciones, conducta, competencias, necesidades, motivaciones, sentimiento de identidad... Los órganos de los sentidos y la conciencia están preconfigurados por el CÓDIGO GENÉTICO y enriquecidos o empobrecidos por la PSIQUE. La MENTE es el mundo interno, el OBSERVADOR, de manera que todo lo demás es el mundo externo. Curiosamente la psique tiene la capacidad de observarse a sí misma además de al mundo externo, con lo que lo OBSERVADO es un estado mezcla del mundo externo más el mundo interno. Lo observado es influido por el observador y el observador por lo observado. La existencia individual es un estado mezcla del mundo externo más el mundo interno.

  • Como es arriba es abajo, así que lo que es válido para un ser vivo, sirve para cualquier estructura organizada, entidad u objeto: una célula, una planta, animal, un sistema social, económico, político, un ecosistema, un planeta etc. Solo cambian las formas y las funciones pero el esquema subyacente es similar. Todo está conectado con el entorno, y así con todo lo demás. Las estructuras no pueden hacer otra cosa que recibir, transformar y emitir energía-información al entorno. En los seres vivos estos procesos son los más complejos, variados y dinámicos de todos los que ocurren en la naturaleza.

  • Todos los sistemas necesitan nutrirse, incorporando diferentes tipos de energías. Como entidades vivas orgánicas se obtiene esta nutrición primaria a través de la respiración y la alimentación. Pero como seres humanos con psique, necesitamos de una nutrición-retroalimentación secundaria de tipo afectivo-mental-emocional.

  • En el proceso de existencia-relación-percepción de un sistema con su entorno, solo caben dos opciones: o se pierde energía-función-estructura (ENTROPÍA) o se gana energía-función-estructura (SIMETRÍA). De manera que la psique colabora activamente en este proceso junto con el cuerpo y el campo energético o segundo cuerpo. Existe una relación de interdependencia entre el cuerpo físico, la psique y el cuerpo energético.

Y ahora volvamos a las emociones. Pero antes voy a profundizar en el concepto de NÚCLEO EMOCIONAL. Hagamos la abstracción de que este órgano fuera un ente independiente. Como cualquier sistema tendría forma-estructura y función-contenidos-información. Estaría constantemente en relación con el entorno, absorbiendo, transformando y emitiendo energía-información, perdiendo o ganando energía funcional, dependiendo de la eficacia con la que realice su tarea. Esta estructura es la mediadora entre los procesos internos y externos dentro del ámbito psicológico y cognitivo, que es el que tiene como objetivo prioritario el desarrollo del individuo y su conciencia durante la propia vida. Viene inmaduro, preconfigurado con una serie de inercias y características, primeramente las de la especie, aunque también con otras más particulares a nivel individual que necesitan ser desarrolladas a través de su contacto con el mundo externo y por la retroalimentación emanada del propio mundo interno.

El NÚCLEO EMOCIONAL es un órgano sutil formado por 6 grandes subsistemas o emoenergías. Forma parte del que ha sido llamado en el chamanismo centroamericano como PUNTO DE ENCAJE. Éste es el lugar del capullo luminoso donde las bandas impersonales del universo son seleccionadas, recompactadas, interpretadas y encajadas según un patrón determinado por la ESPECIE a la que se pertenece, para ser finalmente convertidas en PERCEPCIÓN INDIVIDUAL. Cada emoenergía está conectada e integrada con los 6 sentidos y viceversa para de esta forma construir un MUNDO en el que se pueda tener una experiencia de continuidad, de identidad, de ser y de existir (VIDA). El mundo es tan sólo una compleja realidad virtual generada por el NÚCLEO EMOCIONAL y el PUNTO DE ENCAJE dentro del cuerpo energético, siendo inmediatamente transferida al CEREBRO para que la interprete e integre a nivel corporal y físico. Casi con toda seguridad existe una realidad ahí fuera, pero nuestra percepción es el resultado de la interpretación conjunta realizada por los sistemas especializados en el CUERPO FÍSICO, la PSIQUE y el CUERPO ENERGÉTICO.

En el punto de encaje, que es de donde emana la psique, unos pocos datos acaban en un área especial que llamamos CONSCIENTE. Cuando los datos son volcados ahí “nos damos cuenta”. Pero la mayor parte de los datos se procesan y vuelcan en otra área que llamamos INCONSCIENTE, “en donde no nos damos cuenta”. Toda la estructura funciona en conjunto, sin tener en cuenta lo que es consciente de lo que no, de ahí que a veces nos sorprendan o no podamos controlar nuestras propias reacciones emocionales y sentimientos. Es importante tener en cuenta que nuestro proceso cognitivo se divide en el MUNDO EXTERNO (existente independientemente de la presencia de la psique individual) y en el MUNDO INTERNO (existente porque es imaginado o pensado por la psique individual). A su vez cada uno de los dos mundos son integrados por el individuo a través de una dimensión SENSORIAL y otra EMOCIONAL y éstas a su vez se dividen en procesos CONSCIENTES e INCONSCIENTES. La parte consciente es increiblemente pequeña en comparación con la inconsciente. Es obvio que para disminuir la inconsciencia hay que aumentar la consciencia.

La fracción de la psique formada por la unión de la consciencia más la personalidad es lo que solemos llamar YO. El Yo es la punta de lanza a través de la cual nos relacionamos con los otros y con nosotros mismos. El problema es que el YO no es nada más que esa punta de lanza, una pequeña parte de lo que somos aunque tiene la capacidad de crear la sensación-ilusión de ser casi lo único que existe ya que es el depositario del sentimiento de IDENTIDAD. De ahí surgen una gran cantidad de nuestros conflictos y problemas, puesto que los procesos de identificación son en gran parte subjetivos y en ocasiones incongruentes o poco eficientes.

La relación con el núcleo emocional de la madre en la etapa fetal, el evento del nacimiento y las experiencias vitales, especialmente hasta los 7 años de edad, influyen significativamente en la organización particular del núcleo emocional propio y con ello en una de sus funciones más significativas, la PERSONALIDAD. Pero ésta tiene una base innata que es el resultado de la combinación de la información genética heredada junto con la contenida en el ALMA ANCESTRAL que se fusiona con el huevo fecundado en el momento de la concepción. La personalidad irá incorporando desarrollos o involuciones dependiendo de las experiencias que viva y de cómo sean asimiladas, mostrándose hacia fuera y hacia dentro a través de la CONDUCTA y de las COMPETENCIAS.

En el modelo de la Emoenergética, ha sido necesario redefinir las emociones para salvar las limitaciones presentes en nuestra cultura. Se las llama EMOENERGÍAS, unas unidades formadas por ESTRUCTURAS, FUNCIONES y RECURSOS ENERGÉTICOS propios, que se organizan y relacionan a través de unas leyes que se describirán más adelante, para así formar el NÚCLEO EMOCIONAL, que es la maquinaria bioenergética a través de la cual el ente biológico se convierte en el YO que ES y EXISTE. La descripción precisa de los procesos de interacción entre las 6 emociones nucleares y sus ciclos de cambio de fase y control aportan una visión novedosa y revolucionaria, ya que a partir de ahora es posible entender la psique, el pensamiento y las emociones ya no como algo nebuloso, sino de una forma casi matemática y clara. Aun así el estudiante de la Emoenergética encontrará una cierta dificultad inicial hasta acostumbrarse a los nuevos conceptos debido a las grandes diferencias existentes entre lo presentado en esta obra y el consenso colectivo. Como ya se ha dicho, hay 6 grandes bandas de energía emocional nucleares y es muy importante entender que son el reflejo y a la vez las intérpretes de aspectos organizativos presentes en toda la naturaleza y el Universo, observándose fácilmente en ellas la aparición de relaciones duales complementarias. Es por ello que el núcleo emocional puede evolucionar a través del equilibrio dinámico de sus partes por medio de un fenómeno llamado complementariedad sin dominancia.


La ALEGRÍA es la emoenergía que percibe y genera la EXPANSIÓN, la CONTINUIDAD, la FLUIDEZ y el DINAMISMO.
El MIEDO es la emoenergía que percibe y genera la DISCONTINUIDAD, el DESEQUILIBRIO y el aspecto ENTRÓPICO.
La TRISTEZA es la emoenergía que percibe y genera la SEPARACIÓN y la FRAGMENTACIÓN, la DIVISIÓN del todo en partes.
La FUERZA MOTRIZ es la emoenergía que genera y percibe la CONTRACCIÓN, el IMPULSO y la REACCIÓN.
El AMOR es la emoenergía que percibe y genera la CONECTIVIDAD y la UNIDAD.
La RECREACIÓN es la emoenergía que percibe y genera la ORGANIZACIÓN, la BELLEZA y la SIMETRÍA.


Así que, básicamente el núcleo emocional, cuenta con una forma-estructura y con 6 subestructuras que disponen de energías-funciones que la nutren y configuran, relacionándose entre ellas a través de 15 canales reguladores que también forman parte del propio núcleo emocional y cuyas funciones serán explicadas en un segundo volumen. Por alguna razón, en el ser humano lo habitual es que algunas de estas energías se encuentren bloqueadas, algunas en exceso, otras en carencia y otras con inversiones de polaridad (funciones invertidas). Esto quiere decir que en ocasiones provocarán respuestas insuficientes, exageradas, contrarias a lo que deberían ser, fuera de lugar, intensidad o fuera de momento. Estas deformaciones o pérdidas en la simetría del NUCLEO EMOCIONAL son heredadas en parte. También son fuertemente influidas durante la etapa fetal, ya que el feto tiene necesariamente que responder al entorno uterino (su mundo externo), que es la madre y al contacto con el núcleo emocional materno, que casi con toda seguridad no habrá alcanzado la simetría emocional ideal. Esto es debido al hecho de que la madre también fue una vez feto. Ella necesitó adaptarse igualmente al mundo emocional y mental de su propia madre; y así hasta el principio de los tiempos. Creo que el mito del pecado original hace referencia a este fenómeno. Nacemos con mancha; nuestro ideal estado de simetría emocional, que se vislumbra por un momento en la concepción, empieza a difuminarse por el mero hecho de vivir en un entorno a veces hostil, a veces sobreprotector. Así es la vida, no creo que sea bueno ni malo, sólo forma parte del juego. Y de ahí emerge la personalidad egoica, de la pérdida de la simetría potencial original (el paraíso, la comunión con el Espíritu). Cuando la personalidad se une a la luz de la conciencia crea el YO (la separación del Espíritu). El Yo a su vez es sostenido mediante el diálogo interno, las palabras, el sistema secundario de imágenes, compuesto de creencias y de sentimiento de identidad. Este YO y su personalidad determinan, enriquecen o limitan las posibilidades de relación con la realidad así como la recuperación del vínculo con el Espíritu.


Como sistema que es, lo único que puede hacer el núcleo emocional es ganar o perder energía en su contacto con el entorno. Su alimento son las EXPERIENCIAS y la TOMA DE DECISIONES. Si a lo largo de la vida, las experiencias procesadas y absorbidas por el núcleo emocional han ayudado a que la persona se desarrolle (aumentando su energía y simetría) y las decisiones tomadas han sido acertadas, su equilibrio psíquico y mental serán elevados. Se manifestará una riqueza de matices particular y creciente, un buena capacidad de razonamiento, así como una mejor adaptación al medio y al entorno social, y una ausencia de excesos o carencias significativos. Si existen multitud de experiencias no asimiladas adecuadamente por la psique (pérdidas de energía y aumento de la entropía-desorganización mental y emocional), el individuo seguramente tendrá una tendencia a tomar malas decisiones. Vivirá una sensación de desazón creciente, pobreza de carácter y conflictos constantes, al menos en su mundo interno. También se darán un buen número de excesos y carencias así como una necesidad de malignizarse a sí mismo y a los demás. Sus relaciones sociales estarán basadas en la dependencia, el soborno o en el chantaje y en el sostenimiento de su desfavorable situación o bien la proyectará hacia el entorno, en un perverso mecanismo defensivo en el que se llevará por delante a los que no puedan o no quieran defenderse. Retroalimentará negativamente su psique a través de la exposición recurrente a malas o distorsionadas experiencias que dificultarán cada vez más alcanzar un mejor nivel de equilibrio emocional y mental.

Para el equilibrio y desarrollo simétrico del núcleo emocional y de sus subproductos, la personalidad, la conducta y el YO sería importante al menos:

  • Vivenciar un buen número de experiencias a lo largo de la vida que enriquezcan la estructura del núcleo emocional y promuevan su equilibrio y desarrollo, sin importar la edad que se tenga.
  • Hacer un esfuerzo en sublimar el mecanismo de selección de objetivos y de toma de decisiones. Renunciar a las opciones que por experiencia ya se sabe que son negativas. Afrontar los problemas como retos que conducen a un mayor grado de conciencia.
  • Cultivar el sentimiento de que la vida es un flujo de percepciones, reacciones y movimientos. Se hace necesario aprender a bailar con elegancia, aunque conseguirlo lleve tiempo.
  • Hacer uso de procedimientos y estrategias que sirvan para desbloquear el sistema (como la recapitulación y la sanación a través de técnicas que accedan al cuerpo sutil, como la Resonancia Bioenergética) con respecto a experiencias y aprendizajes mal asimilados o tóxicos-entrópicos, permitiendo la recuperación, reparación e integración de los “pedazos de uno mismo” perdidos y el reenfoque de las motivaciones existenciales.

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Texto y fotografías de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons