lunes, 12 de marzo de 2007

Intentando la Realidad



Muchas personas admiran lo que otros tienen, sus habilidades y competencias, la forma en la que se desenvuelven en el mundo y con la vida. Lo que la mayoría de la gente no sabe, o mas bien no alcanza a comprender o creer, es que todos somos magos, solo que en lugar de hacer aparecer un conejo dentro de una chistera, extraemos realidad de la existencia.

El ser humano tiene una dimensión creativa. A esa fuerza que da forma a la realidad ante nuestros pies, el chamanismo centroamericano la llamó INTENTO. Del mismo modo llamaron Intento al propio espíritu del universo, lo que crea, sostiene y regenera todo lo existente, lo que en la cultura judeo-cristiana se llamó la Trinidad, las TRES POTENCIAS, CREATIVA, CONSERVATIVA y TRANSFORMATIVA. Nuestro intento individual es un reflejo del Intento Universal. El microcosmos y macrocosmos bailan en una danza sin fin. Si bien todos los seres, por el hecho de estar vivos disponen de intento, los seres humanos se caracterizan por una gran habilidad de convertir el Intento Universal en intento individual. A esto los chamanes le llamaron “convertir los comandos del espíritu en propios”.

Intentar: poner en funcionamiento el intento. Intento: energía inteligente que sostiene todo lo existente al mismo tiempo que permite y promueve tanto sus movimientos como sus mutaciones. La inteligencia que mueve el cincel en la mano del escultor es puro intento. Nuestras PERCEPCIONES, EMOCIONES, PALABRAS y PENSAMIENTOS son los cinceles que modelan la escultura de nuestra existencia, dando forma a las experiencias que vivimos, intensificando la INERCIA de lo que vamos a vivir. Por eso es tan importante ser impecable, que es lo mismo que pensar, hablar y hacer lo correcto. Es necesario que el INVENTARIO esté actualizado y que el MUNDO INTERNO se alimente de un SISTEMA SECUNDARIO DE IMÁGENES eficaz, fluido y en permanente evolución.

Intenta una vida mejor. Evita quejarte. Deja de pensar que los demás tienen la culpa. Hazte responsable, reclama el poder de hacer girar la rueda de tu existencia. Eres un ser humano, tienes ese don, por naturaleza. Deja de decir lo mal que han ido las cosas y lo mal que te van a ir. Deja de decir lo mal que está el mundo, porque gastas demasiada energía que podrías utilizar en mejorar el tuyo. Elimina de tu vocabulario palabras como siempre, nunca, todos, ninguno, perfecto, el mejor, el peor; son nudos lingüísticos que te atan y limitan tu libertad. Deja de preguntarte porque te pasa “todo lo malo” e intenta averiguar como hacer para sintonizar con lo bueno. Entra en RESONANCIA con tu “yo alternativo”, ese que está en la recámara del universo, esperando que te atrevas a vivirlo y que anhela la armonía, que consigue lo que es bueno para tu bienestar y desarrollo. No te conformes con que tu mente egoica piense por ti. Toma las riendas, obliga a tu mente a pensar en lo que tu quieres. Para eso te hará falta conciencia, y la obtendrás gracias al intento inflexible así como a través de la sublimación y fortalecimiento de la ATENCIÓN, cada día, en cada aliento. Intenta sentirte como si ya hubieras salido de ese abismo, una y otra vez. Y si aun así te siguen saliendo las cosas mal, continua intentándolo. Esa es la opción del guerrero. En lugar de tan solo intentar no caerte, aprende también a levantarte muy rápido y sin quejas. La VOLUNTAD es la persistencia del intento.

La sutil diferencia entre un ser humano corriente y un guerrero es que el primero dedica su vida a sentirse y hacer ver a los demás que es el ombligo del mundo, mientras que el segundo lucha para ubicarse y mantenerse en el centro exacto de su propia existencia.

Cierra tus ojos por un momento e imagina una versión mejorada de ti. Ábrelos otra vez y no te conformes con lo que te han enseñado, tienes la capacidad de seguir aprendiendo, evolucionando y haciendo ajustes hasta el mismo momento de tu muerte. Tu etapa infantil, en la que eras un tronco a la deriva empujado por las corrientes de los mayores, pasó. Ahora que has crecido, es hora de que elijas. Inténtalo. Busca cada día el sentimiento de UNIÓN y CONEXIÓN contigo mismo.

Un aprendiz de GUERRERO refina su atención e intenta una realidad mejor. Intenta la simetría y se intenta a sí mismo como simetrizador. Intenta la valentía y la impecabilidad e intenta limpiar su propio vínculo con el Espíritu y el silencio, en su día a día, en cada instante, en cada aliento, hasta el mismo momento de la muerte.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons