miércoles, 5 de diciembre de 2007

La Sed


... y llegué al maestro, después de un duro viaje, y como estaba cansado y sediento saqué mi vaso de la mochila y le pedi un poco de agua. Y así que el maestro al ver mi vaso dijo: “Debe ser que no sientes la sed del agua que yo tengo para ofrecerte, pues ésta no cabe ni puede ser contenida en tu vaso, pero si quieres te ayudo a conseguir el recipiente adecuado”. Pero, – respondí - yo tengo sed ahora, y he realizado un largo viaje para verte, tan solo te pido un poco de agua. Y el maestro respondió: “sigue el camino, más allá hay muchos que llenarán tu vaso”.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons