miércoles, 30 de abril de 2008

Los Tres Silencios


Hablamos y hablamos sin parar. La humanidad está enferma de parloteo. Hablamos mucho pero decimos poco. Maestros y sabios han dirigido su atención hacia el silencio por ser la fuerza opuesta y complementaria a las palabras. El silencio equilibra la balanza. La palabra (pensada, escrita o hablada) es fruto de nuestra naturaleza creadora y creativa, reflejo del Verbo original. Pero, ¿no estaremos sobreutilizando uno de nuestros más valiosos recursos?. Es como si una fuerza extraña nos hubiera poseído, obligándonos a hablar continuamente con nosotros mismos y con los demás. Sin embargo, es posible otra realidad. El PRIMER SILENCIO comienza el día en que dejas de contar a los demás lo innecesario o superfluo. Pasado un tiempo de INTENTO sostenido puede llegar el SEGUNDO SILENCIO. Es cuando abandonas la costumbre de repetirte a ti mismo las mismas historias una y otra vez, cuando dejas de quejarte y de criticar en tu interior. Y es entonces cuando puedes empezar a descubrir y a prestar ATENCIÓN al TERCER SILENCIO. Este es el más esquivo y precioso; ese estado en el que el tiempo se para continuando, ese infinito que se acaba, en el que escuchas el sonido del vacío, en el que ves lo invisible, en el que te sumerges en lo más alto, en el que tocas el fuego interno, ese silencio que es verdaderamente la pareja alquímica de la PALABRA auténtica.



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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons