miércoles, 22 de julio de 2009

Recapitulación II



La práctica persistente y diaria de técnicas de RECAPITULACIÓN es parte esencial en el camino de la Emoenergética. Además de un modelo teórico que sirva de guía, es necesaria la ejecución de procedimientos prácticos que ayuden a reconfigurar el cuerpo energético y los sistemas de creencias. La recapitulación tiene como objetivo reconfigurar los vínculos psicoenergéticos con los que nos relacionamos-percibimos. También tiene como finalidad recuperar e incrementar la FLUIDEZ en la percepción. Al hacer un trabajo sobre los vínculos, los contenidos de energía-información que se están relacionando a través de ellos se mueven. Si se realiza un trabajo sobre los contenidos estancados, las conexiones que los unen adquieren una nueva fluidez.

Ante los ojos de un perceptor de la energía sutil, el cuerpo energético o segundo cuerpo de una persona que tenga un buen estado físico y mental, aparece como un ovoide tenso, vibrante y luminoso. Sin embargo cuando se observa a alguien enfermo o con importantes conflictos a nivel psíquico, su campo se muestra con áreas aparentemente oscurecidas y a veces deformadas, dando la sensación de que no vibran de la manera adecuada. De esto se podría sacar la conclusión de que parece que los estados tendentes a la salud se distinguen por una configuración de campo en la que la frecuencia vibratoria es relativamente elevada y armónica con respecto a los estados de enfermedad o conflicto, en los que la energía sutil y psíquica vibran a menor velocidad. La fluidez y correcta circulación de la energía en el campo de un ser vivo, permite que se den niveles adecuados en las diferentes frecuencias vibratorias así como una relación más sinérgica entre cada una de sus partes. Esto permite que la matriz individual se desarrolle (desarrollo es conservar, mejorar y aumentar los funcionamientos disponibles, eliminando la energía-información inútil-entrópica), alcanzando NIVELES DE ENERGÍA y SIMETRÍA cada vez mayores. La FLUIDEZ es una característica que permite cambios y transiciones en las estructuras sin necesidad de CATARSIS.

Se hace necesario alcanzar niveles de energía y organización mayores y más eficientes porque en nuestro universo existe un aspecto que genera recurrentemente desorganización y pérdida de funciones: la ENTROPÍA. Uno de los factores más importantes que hacen aumentar la entropía es el paso del tiempo a través del fenómeno llamado senescencia o envejecimiento. Por ello lo existente tiene una tendencia natural a desorganizarse, más cuanto más tiempo pasa. Algo curioso es que la desorganización promueve la homogeneidad mientras que la simetría crea lo singular. La vida es un fenómeno singular y por ello necesita de simetría. A más entropía, más perdida de energía y desorganización en un sistema. Cuando un sistema alcanza un cierto nivel de entropía, desaparece porque no puede seguir manteniendo la cohesión-relación-percepción entre sus partes. Aquello que deja de existir, deja de percibir-relacionarse y de ser percibido. La simetría en realidad es el estado menos probable puesto que su mantenimiento requiere de un gasto de energía de forma permanente y eficaz. Así que parece obvio que nuestra vida-existencia es en parte una carrera contra la entropía. Tanto la enfermedad como la vejez son productos resultantes del aumento de entropía en la matriz individual, con la consiguiente disminución de recursos energéticos, funciones, simetría y en ocasiones de percepción-conciencia.

Como organismos vivos disponemos de un determinado nivel de ENERGÍA-PERCEPCIÓN-CONCIENCIA que es conservada y transformada a través de una estructura (el propio campo vital, el cuerpo, la MATRIZ INDIVIDUAL). Con el trascurrir del tiempo, debido a la senescencia, se hace necesario aumentar el nivel de organización de la estructura alcanzando una configuración que sea capaz de conservar y gestionar una mayor cantidad de energía funcional y de conciencia. Si no se hace esto, el nivel de entropía aumenta, las energías vitales y psíquicas disminuyen y el campo tiende a desorganizarse. Es la ley de “no te puedes quedar quieto si quieres avanzar”. Se puede compensar, al menos mientras que estamos vivos, la pérdida de simetría física inherente al envejecimiento con un aumento progresivo de la simetría emocional, experiencial y de la conciencia. También cuidando del cuerpo físico a través de la aportación persistente de ejercicios y nutriciones adecuados a sus necesidades y del cuerpo energético mediante sistemas de sanación específicos. En la Emoenergética el propósito de la vida es el aumento de la conciencia y la percepción. El cuerpo físico no es mas que el ancla mediante el cual la conciencia tiene la oportunidad de vivir y acumular experiencias en este mundo para tener la posibilidad de expandirse, evolucionar y desarrollarse.

Para el individuo se hace necesario reprocesar los contenidos sutiles y emocionales que se han estancado, ya que éstos para seguir existiendo absorben y gastan energía y sin embargo no aportan funciones simétricas al sistema, son residuos, pesos muertos, energía-información inútil. Los vínculos energéticos o psicológicos con seres u objetos de percepción que ayuden a estancar o desgastar nuestros propios contenidos de energía-información-conciencia aumentan la ENTROPÍA en la matriz individual. Por ello son una pérdida de energía y una fuente segura de problemas en algún nivel.



Cualquier técnica que modifique la configuración de los vínculos y contenidos de la matriz individual, permitiendo que las energías sutiles y emocionales estancadas se vuelvan a mover y alcancen los niveles de fluidez y vibratorios adecuados, se puede considerar una forma de recapitulación. Aunque la recapitulación por norma debe además recuperar contenidos propios volcados en los cuerpos energéticos ajenos, así como liberar del propio segundo cuerpo los contenidos ajenos que funcionan como pesos muertos (recuperar los fluidos propios y expulsar los fluidos ajenos). Existen gran cantidad de incorporaciones sostenidas foráneamente en nuestro capullo luminoso que no vienen exactamente desde los individuos, sino desde los llamados campos de información colectiva (SUPRASISTEMAS). Dependiendo de donde hayamos nacido y la época en la que lo hayamos hecho, habremos asimilado una serie de CREENCIAS y arquetipos a través de los cuales se manifiestan los juicios de valor sobre nosotros mismos y el mundo, es lo que se llama la PERSONALIDAD, el ego, lo que nos ofrece la maravilla sorprendente de este mundo conocido, que de todas formas nos hace esclavos, y lo que se pone en medio de la percepción de la energía tal y como fluye en el universo.

Partimos del supuesto de que cualquier sentimiento negativo, dolor físico o malestar de cualquier tipo, es decir cualquier cosa que identificamos con el sufrimiento en cualquiera de los niveles de nuestra existencia, está causado y simultáneamente siendo la causa de una perturbación o BLOQUEO en nuestro sistema energético. De forma que si conseguimos que la energía sutil, vital o emocional se mueva y fluya adecuadamente en la zona del bloqueo, el dolor-sufrimiento somático o emocional se reducirá o incluso desaparecerá. Una de las partes esenciales de la sanación es el proceso en el cual se disuelven los bloqueos, deshaciendo los vínculos perniciosos endógenos (conexiones anómalas o perversas en el propio sistema de canales-meridianos, chakras y campo aural) y exógenos (vínculos perversos con personas u otros seres, con objetos, ideas, campos de información colectiva o con grupos). En este proceso la matriz individual pierde entropía y gana energía funcional, aumenta la frecuencia vibratoria, armonía y la fluidez. Se facilita entonces un mejor nivel de organización, evolución y desarrollo.

Cuando la energía y contenidos bloqueados son movidos, se produce una adaptación en la estructura-forma involucrada en el bloqueo. El cambio en los contenidos permite el cambio en la estructura-forma (re-formar). Primero se observan modificaciones en los funcionamientos ya que el cambio en la forma no es inmediato sino gradual. Es por ello que es necesario recapitular una y otra vez todos los contenidos estancados (funcionamientos perversos) hasta que la forma-estructura evoluciona hacia un estado de desarrollo-simetría, con una disminución de la entropía y un aumento de los funcionamientos positivos (aprendizaje). La ESTRUCTURA mantiene a los contenidos y a las funciones. A su vez los contenidos dan forma a la estructura. Las FUNCIONES son programas de actividad. Es normal que la estructura esté “protegida” contra cambios bruscos, ya qué difícilmente la experiencia-vida podría ser sostenida por un conglomerado de campos-individuo que cambiase de forma rápida y radical. Las formas por su naturaleza son conservadoras. De esta manera mantienen la estabilidad y continuidad en la información y funciones de los sistemas, así como su IDENTIDAD.

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Texto y fotografías de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons