miércoles, 10 de marzo de 2010

Ventana de Oportunidad


Imagina que un día se te aparece dios y te lleva a un lugar donde hay un edificio de 10 alturas, mientras miras hacia lo alto te pide que lo desmontes completamente en 7 años, en soledad, ladrillo a ladrillo, con la única ayuda de un pico, una pala y una carretilla; de recoger los escombros no necesitas preocuparte, sólo los vas bajando y los dejas en el suelo a un lado del edificio y él ya se encarga de llevárselos. Como parte del trabajo te pide que prestes atención de manera firme y persistente a tu respiración mientras que vas desmontando el edificio. Si te despistas y dejas de enfocarte en tu aliento en algún momento mientras que quitas un ladrillo y lo llevas abajo al montón, como por arte de magia cuando vuevas al mismo sitio el ladrillo volverá a estar allí y tendrás que quitarlo y bajarlo de nuevo. Entonces vas tu y te atreves a preguntarle la razón por la que te carga con semejante tarea y dios te responde que el edificio es proporcional a la cantidad de problemas, conflictos, malos sentimientos, pesares, quejas, ignorancia e inconsciencia que has acumulado hasta ese momento de tu vida y que es seguro que al completar la misión te sentirás mejor. “Hoy me ha apetecido dar una oportunidad a alguien y te ha tocado a ti”, dice dios. Tienes la libertad de negarte a este capricho divino aunque el propio dios te anuncia que morirás con seguridad si los 7 años pasan y no has finalizado o no has realizado la tarea. Te advierte de que no puede garantizarte el que no mueras antes, fruto del azar o de alguna imprudencia y tampoco te dice cuanto más vivirás si consigues acabar el trabajo que te propone.


Por lo demás tu vida sigue igual, tienes que continuar pagando las facturas, a lo mejor tienes pareja, hijos, familia, relaciones, responsabilidades... con lo que “el trabajo” se añade al resto de obligaciones que ya tenías. Si decides realizarlo va a ser necesario que te organices, eliminando actividades superfluas, priorizando en lo importante, probablemente con el tiempo incluso te des cuenta que muchas de esas cosas y relaciones estaban de más en tu vida, como un simple entretenimiento o como una carga que te habías acostumbrado a llevar. Dios te asegura que los 7 años es tiempo suficiente para completar el encargo si te organizas de forma impecable.


Ahora deja de imaginar, ¡dios no se te va a aparecer!. Sin embargo, todos tenemos dentro ese edificio que derruir y la capacidad y oportunidad de intentarlo, día a día, hasta que caduque el préstamo que la vida nos ha dado, esta tarea se llama recapitulaciónTodos podemos ser conscientes de cada aliento y atestiguar lo que acontece, esta tarea se llama estar consciente de ser. Pero pocos lo hacen y muchos siguen esperando a que dios se les aparezca y les proponga un trato, algunos ya ni eso; pero dios no negocia y tu fecha de caducidad ya está puesta, tic tac, el reloj corre. La Vida es una ventana de oportunidad.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons