domingo, 2 de mayo de 2010

Recapitulación III



La mente-psique aprende, se organiza, desarrolla y modela a través de las experiencias vividas. De este modelado emerge una de las funciones más fascinantes del ser humano, la PERSONALIDAD, que a su vez sostiene la IDEA DEL YO y la IMAGEN DEL MUNDO generando además las CONDUCTAS que son los patrones y programas a través de los cuales el individuo se relaciona consigo y con el entorno. Parece ser que la personalidad es el resultado de la combinación de varios factores: la genética, las experiencias fetales, el evento del nacimiento, las experiencias infantiles y adolescentes divididas en tres tramos, el primero y mas importante que llega hasta los 7 años, otro de los 7 a los 13 y la etapa adolescente de los 13 hasta los 22. El cerebro humano y el propio cuerpo también maduran en base a estos ciclos para que se de una evolución física y psicológica sincronizadas.

El lenguaje es el sexto sentido humano y al igual que los otros cinco dispone de áreas especializadas propias en la corteza cerebral, sometiendo a la realidad a un proceso de transformación a través del cual ELIMINA, GENERALIZA y DISTORSIONA con el objetivo de organizar e integrar la INFORMACIÓN que proviene a través de los sentidos y de los propios sistemas de creencias. Se ha descubierto que aunque las palabras son aprendidas, la sintaxis gramatical es de origen genético, es por ello que los idiomas se pueden traducir entre sí, ya que aunque con palabras diferentes, trasmiten los mismos contenidos.

Desde el principio, antes de desarrollar la capacidad de hablar, las experiencias sensoriales son completadas y adornadas a través del filtro emocional, de forma que ciertas experiencias se ven etiquetadas y memorizadas como agradables y otras como desagradables con toda una gama de intensidades. Es lógico pensar que antes de desarrollar la capacidad de hacer juicios de valor, que es dependiente del lenguaje, el bebé simplemente reacciona intentando esquivar la experiencias dolorosas, sintiéndose atraído hacia las experiencias gratificantes, es decir, en el bebé ya está desarrollada una motivación básica y una elección de objetivos (toma de decisiones) que en principio están condicionados de forma simple a través de los mecanismos de placer-dolor. Según se va creciendo este proceso de elección de objetivos se va haciendo más y más complejo y empiezan a manifestarse alteraciones e inversiones en su funcionamiento ya que el propio aprendizaje requiere de un proceso de prueba y error a través del cual no siempre se consiguen los resultados adecuados o ideales. El aprendizaje requiere movimiento y cuando un sistema está moviéndose, se gasta energía con lo que se crean NECESIDADES y PROBLEMAS que tendrán que ser compensadas o solucionados a través de nuevos movimientos que necesitarán de procesos EVALUATIVOS, PLANIFICATIVOS y EJECUTIVOS integrados y unidos a través de la TOMA DE DECISIONES. Si el resultado es favorable se gana energía y simetría, se aprende. Si el resultado es desfavorable se pierde energía y simetría aumentando los problemas y las necesidades. La propia vida es un fenómeno en el que un ser percibe y se mueve de tal manera que está obligado a aprender de forma permanente para que no aumenten sus problemas.

Volviendo a la infancia, simultáneamente al desarrollo del lenguaje, los datos recogidos por los órganos de los sentidos siguen siendo clasificados, tamizados y ahora ya evaluados y modelados a través del pensamiento, a la vez que siguen siendo impregnados con una mayor o menor INTENSIDAD EMOCIONAL antes de ser archivados en los sistemas de memoria. Sólo unas pocas experiencias y sensaciones están disponibles a nivel CONSCIENTE ya que la mayor parte del material psicoemocional reside en un área cuyo acceso está vetado: el INCONSCIENTE. Sin embargo el conjunto de CONDUCTAS que emergen de la personalidad están programadas tanto a través de la parte consciente como de la parte inconsciente y son la consecuencia de todas las decisiones tomadas que han tenido como resultado la incorporación de aprendizajes (positivos o negativos).

Las diferentes experiencias y el propio proceso de aprendizaje hace que el individuo incorpore diferentes conjuntos de programaciones y SISTEMAS DE CREENCIAS especializados en filtrar, interpretar y manejar casi cualquier vivencia que se pueda presentar. En la infancia se viven muchas “primeras experiencias”, eventos de todo tipo que se tienen que experimentar por primera vez. De la capacidad de elaborar conductas y creencias que resuelvan o permitan adaptarse e incorporar adecuadamente la experiencia en curso (aprender) dependerán los éxitos o fracasos futuros del individuo. La capacidad por parte de los padres o personas a cargo del niño y de los educadores de proporcionar de forma equilibrada ATENCIÓN, AFECTO y APOYO (en el momento preciso y con la intensidad adecuada) es de suma importancia para ayudar al aprendizaje de estrategias y conductas potenciadoras y simétricas (aquellas que permiten manejar la realidad de forma favorable para uno y su entorno), facilitando un equilibrado desarrollo emocional e intelectual.

Los errores en el aprendizaje emocional producen en el individuo el anclaje de sistemas de creencias y juicios que por si mismos elaboran experiencias desagradables o limitadoras, subjetivizando excesivamente la realidad, retroalimentando negativamente la conducta y haciendo creer a la persona que sus limitaciones o las de los demás son mayores de lo que en realidad son o reaccionando de forma insuficiente o desproporciada al entorno. Así mismo, los defectos de la personalidad hacen que se busque recurrentemente hiperactivar ciertas emociones en detrimento de otras, de forma que se convierte inconscientemente el objetivo de la vida en la adquisición de experiencias que generen alegría, miedo, tristeza, impulsividad, amor o admiración, cayendo en patrones de autogratificación o autocastigo dependiendo de la personalidad base que se haya desarrollado. Igualmente se desarrollan preferencias en los canales sensoriales, en ocasiones diezmando la cantidad de información que se procesa en otros. La mayoría de la gente sobre todo “ve las cosas”, “le suenan”, “las siente” o “le huelen”. Lo ideal es que todos los canales estén suficientemente desarrollados y en equilibrio sinérgico con los demás.

El ser humano es un SISTEMA ENERGÉTICO ABIERTO que mantiene su integridad y relación con el entorno a través de su MATRIZ INDIVIDUAL (cuerpo-mente-campo) mediante un intercambio permanente de energía-información. Este intercambio está condicionado por los aprendizajes adquiridos. Como todos los sistemas, el individuo intenta conseguir un equilibrio dinámico u homeostasis y esto se consigue mediante el mantenimiento de la propia estructura en unos niveles de alta simetría-orden y baja entropía-desorden, de esta manera puede llevar a cabo sus FUNCIONES básicas e intentar manifestar otras que existen de forma potencial (evolucionar) dentro de los tres niveles humanos: físico, psíquico y transpersonal.

Desde el punto de vista chamánico el ser humano es una esfera luminosa formada por un complejo conglomerado de campos compuestos por infinidad de fibras de energía vibrantes. Este conglomerado proyecta hacia el entorno gran cantidad de fibras a través de las cuales se comunica e intercambia energía-información. Así se puede decir que, las esferas luminosas que somos son los puntos de partida y entrada de una multitud de lineas de energía o cordones (canales) que son el fruto de la consolidación de las relaciones personales, sociales, familiares, afectivas etc. La forma de percibirse a uno mismo y al mundo, es decir, la manera en como nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la propia existencia hace que las fibras del interior de la esfera brillen con más o menos intensidad. Las relaciones basadas en una baja autoestima o en la dependencia emocional patológica hacen que se incorporen en la esfera grandes cantidades de filamentos de los demás y al mismo tiempo el individuo emite gran cantidad de fibras que introduce el los campos ajenos. Los pensamientos negativos sobre uno mismo o los demás también bloquean el libre fluir de la energía en las fibras de nuestro campo. Estos procesos hacen que la propia energía vital se desgaste manteniendo el circulo vicioso que impide al ser humano reclamar su autentico destino como ser mágico, cuyo objetivo fundamental sería el crecimiento y expansión de la conciencia. Las fibras con baja energía bloqueadas y débiles acaban perdiendo consistencia. Si muchas de las fibras pierden consistencia se puede apreciar cómo la esfera luminosa disminuye en parte su integridad, perdiendo la forma. Sin embargo si la mayoría de las fibras están bien energetizadas dan a la totalidad del campo un aspecto tenso y vibrante, fuerte y hermosamente simétrico.

Los objetivos de las técnicas de RECAPITULACIÓN son desbloquear el campo, recuperar la energía perdida en las relaciones, en los comandos lingüisticos y en la memoria a la vez que se devuelve la energía foránea a los demás para así tener la suficiente energía como para romper la CADENA DE DECISIONES a la que estamos atados, disminuyendo el RUIDO MENTAL. De esta forma y echándole mucho valor se puede empezar en condiciones la titánica tarea de cambiar la IMAGEN DE UNO MISMO Y DEL MUNDO, que dura toda la vida, con el objetivo de aumentar el SILENCIO INTERNO, la conciencia y la percepción de manera que si lo decidimos podamos realmente alinear una parte de nuestra energía con el ESPÍRITU, EL INTENTO, EL NAGUAL, porque eso es lo que cada ser humano ha ido buscando desde que dejamos de ser simios y nos pusimos de pie.


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Texto y fotografías de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons