jueves, 23 de diciembre de 2010

Feliz Navidad


Las dependencias emocionales mantienen la conciencia del ser humano en una etapa infantil y ritualista, impidiendo su evolución como ser luminoso dando como resultado un campo energético débil y deteriorado así como una percepción de la realidad demasiado limitada. Las relaciones nos desgastan en el momento que exigen un patrón de conducta predeterminado y repetitivo que queda perpetuado a través de costumbres y tradiciones sociales, siendo el cambio y la evolución individual vistos a menudo como una amenaza para el grupo. Invertimos nuestra energía en los demás y los demás nos prestan la suya a cambio, de esta manera permanecemos atados, siendo el precio convertirnos en una caricatura de nosotros mismos, lo que los demás esperan y a eso lo llamamos amor; muchos se acostumbran, otros no lo pueden soportar y se deprimen y otros se convierten en guerreros impecables, navegantes del infinito... es cuestión de elegir.

Por naturaleza tenemos una fuerte dimensión social ya que sin la sociedad sería imposible el aprendizaje humano y un alma grande solo se ha podido hacer gracias al contacto con sus congéneres, pero el problema es sostener sociedades que anclan a los individuos a las costumbres y a las falsas ilusiones en lugar de facilitar su desarrollo como perceptores, maestros de la conciencia y del conocimiento. Nos ocupamos tanto de las vidas de los demás y de lo que puedan pensar de nosotros que hemos olvidado el milagro de la propia existencia y lo limitado de su duración, de esta manera cuando la muerte toca cerca la observamos con sorpresa y conmoción.

Adornamos el mundo con bellas luces como compensación por haber olvidado la propia luz interior. Nos comportamos arrogantemente dando por hecho de que mañana habrá otro día y así dejamos para mañana lo que es verdaderamente importante: enamorarse de la vida y conectarnos con el sentimiento de auténtica gratitud hacia esa energía que se nos presta. El que no consigue quererse a si mismo, poco o falso amor puede dar a los demás. Ilusión es sinónimo de falsedad. Vive la vida real, aquí y ahora, asume que vas a morir pero prepárate para vivir. Cada aliento trae luz y vida, todos los días del año.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons