sábado, 22 de enero de 2011

Existencia



El Universo está formado por innumerables fibras de energía de longitud infinita que abarcan todas las direcciones posibles y se expanden a través del espacio y del tiempo, o más bien los crean. Los seres son literalmente encapsulaciones de una porción de esas fibras. Cada ESPECIE es una combinación particular de millones de ellas, un gigantesco racimo, un MOLDE que contiene en forma de FRACTAL todas las variaciones posibles, todas las FORMAS y FUNCIONES manifestadas o potenciales. El molde a su vez pertenece a una banda todavía mayor, a una de las EMANACIONES DEL ESPÍRITU. Aunque en nuestro universo puede que existan infinidad, las tradiciones de perceptores centroamericanos llegaron al consenso de que todos los seres orgánicos de este planeta pertenecemos sólo a una de las 48 grandes bandas que confluyen en la Tierra; ellos vieron que además otras 7 de esas bandas generaban otro tipo de vida, la llamada inorgánica, la cual es desconocida para la biología; el resto de las grandes bandas, hasta completar las 48, son puramente estructurales, aparentemente sin vida.



Un ser vivo INDIVIDUAL es un pequeño racimo, en comparación con el molde de su especie, un contenedor de luminosidad resultado de la acción de la FUERZA AGLUTINANTE sobre una porción finita de las infinitas EMANACIONES DEL ÁGUILA, una BURBUJA DE PERCEPCIÓN concreta que vive dentro del abstracto infinito, un conglomerado de campos consciente de si mismo.


La MUERTE es la fuerza activa del infinito, es la que obliga a que los seres se muevan, la llamada FUERZA TUMBADORA, la que impulsa a experimentar mientras que genera entropía y desorden. La FUERZA CIRCULAR es la onda vital, la dadora de la vida, la contraparte de la muerte. En el chamanismo centroamericano se llamó FUERZA RODANTE a la unión de la fuerza tumbadora y de la fuerza circular; es una energía pulsante que golpea rítmicamente los receptáculos de luminosidad que somos los seres vivos, su desequilibrio hace que el capullo de luminosidad llegue a su fin y se rompa, volviéndose a reintegrar con el INFINITO la información que previamente estaba encapsulada.

Dentro de la luminosidad del capullo individual existe un área todavía más luminosa en la superficie del mismo, el PUNTO DE ENCAJE, una estructura en la que para un vidente es posible atestiguar el alineamiento de las emanaciones exteriores con las interiores, que en realidad son las mismas; el resplandor de dicho punto está producido por otra de las energías más fascinantes de la creación: la CONSCIENCIA DE SER.

La percepción del mundo y el mundo en si mismo son el resultado de la selección, intensificación e interpretación de las fibras que pasan por el punto de encaje, es decir de la transición que ocurre cuando las fibras impersonales que sustentan el universo se hacen individuales. La CONSCIENCIA DE SER es el resultado de la presión de las emanaciones engrande sobre la porción de las emanaciones encapsuladas en el capullo luminoso que pasan por el punto de encaje. Los seres de una misma especie viven en su mundo y lo perciben de la misma manera debido a que su VOLUNTAD como grupo fija el punto de encaje de cada uno de los individuos en una posición común compartida; esta fijeza conjunta es llamada EL PRIMER ANILLO DE PODER y sostiene a la MENTE COLECTIVIZADA que paradójicamente es la responsable en los seres humanos de la fuerte sensación de individualidad y de la generación del YO. La realidad es así percibida, organizada, intensificada y explicada, es decir, convertida en experiencia por medio de los sentidos y las emociones gracias a la acción del punto de encaje.

Existe además de la voluntad, que es la fuerza que fija las cosas, otra fuerza universal llamada INTENTO que promueve el movimiento del punto de encaje hacia nuevas posiciones, a nuevas interpretaciones de la realidad; el lento y gradual movimiento del punto de encaje de una especie hacia nuevas posiciones a través del tiempo ha sido llamado EVOLUCIÓN por la biología, es lo que hace que nuevas formas y funciones emerjan. Estas conquistas organizativas y perceptuales son codificadas, acumuladas y transferidas a través de la genética en los seres orgánicos. Sin embargo el ser humano puede alcanzar individualmente nuevas posiciones del punto de encaje en el trascurso de una sola vida, rompiendo el consenso social mediante su intento y así debilitando la fijeza provocada por el primer anillo de poder para fijar y explorar mediante su voluntad las nuevas posiciones que le permitirán ampliar su EXPLICACIÓN DEL MUNDO, dando fuerza al SEGUNDO ANILLO DE PODER, que es el que sostiene a su MENTE ORIGINAL no egoica; esto tiene como resultado ya no una evolución biológica grupal sino de la conciencia individual que llevará a una reconfiguración de sus sentidos, lenguaje y emociones, es decir, a la manifestación de nuevas SIMETRÍAS con las que enriquecer la CONSCIENCIA DE SER.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons