jueves, 17 de febrero de 2011

Interés y Necesidad


Es fundamental tener INTERÉS en conseguir lo que necesitas y sin embargo no siempre es así; a veces se tiene interés en lo que es negativo o innecesario y otras veces no se está interesado en aquello que es esencial. El interés es lo que lleva a la SELECCIÓN DE OBJETIVOS.

En el modelo de la Resonancia Bioenergética, la NECESIDAD se define como un estado tendente al desequilibrio que si no se compensa adecuadamente conduce a la generación de problemas. Los PROBLEMAS son estados en los que el sistema está perdiendo energía y aumentando la entropía-desorden. Las necesidades serían las antesalas de los problemas. Una vez que un problema está en activo, si no se resuelve, éste generará nuevas necesidades que recurrentemente tendrán que ser compensadas para que no se conviertan en nuevos problemas y así sucesivamente. Las necesidades se compensan y los problemas necesitan ser resueltos, ambos son los impulsores de los CAMBIOS DE ESTADO de un sistema cualquiera.

Existen dos tipos de necesidades, las auténticas, que son las impulsoras del aprendizaje y que responden a la naturaleza inmanente de un universo que está en continuo movimiento y por ello generando desgaste-entropía, y las perversas que tienen su origen en errores cometidos en los procesos EVALUATIVOS (los que determinan lo que se necesita y lo que no) y a veces en procesos RESOLUTIVOS anteriores (los que han gestionado problemas previos de forma inadecuada por error o incapacidad). Lo que hay que entender es que en realidad las necesidades siempre se compensan de una forma o de otra, sin excepciones, debido a que la naturaleza no permite la perpetuación de los estados de desequilibrio absoluto. Por ejemplo si fuéramos un jarrón y alguien nos arroja al suelo, al impactar existe un instante en el que tendríamos la urgente NECESIDAD de compensar el daño repartiendo por toda nuestra estructura la enorme cantidad de energía que se está absorbiendo debido al golpe (COMPENSAR a través de una estrategia disponible), como esta opción es insuficiente debido a nuestras limitaciones como jarrón (no somos capaces de incorporar nuevos aprendizajes), nos romperíamos en mil pedazos (PROBLEMA), perdiendo estructura y funciones (ya no somos un jarrón y ya no nos pueden poner flores dentro); aun así un momento después los pedazos descansarían en el suelo en un estado de perfecto equilibrio, así que problema solucionado, aunque no para el jarrón. Nosotros al igual que el jarrón tenemos limitaciones naturales pero contamos con habilidades excepcionales: podemos decidir gracias a la complejidad-simetría conseguida en nuestra evolución como especie y eso nos otorga la capacidad potencial de realizar adaptaciones y aprendizajes para la mayoría de los retos a los que nos enfrentamos.

Si la necesidad se compensa adecuadamente el sistema gana energía con respecto a la que tenía en el estado de necesidad y además en ocasiones incorpora aprendizajes nuevos lo cual supone no solo un aumento de la energía sino también de la estructura y de las funciones (aumento de simetría). Si el sistema hace una compensación perversa perderá energía y generará nuevas necesidades y problemas, perdiendo eventualmente funciones y estructuras (pérdidas de simetría). Toda necesidad perversa tiene una enorme inercia de moverse hacia compensaciones perversas puesto que es el resultado de problemas anteriores no resueltos adecuadamente que están alimentando tanto la necesidad como la inercia, por ello muchas veces hay que resolver otros problemas previamente a lo que está llamando nuestra atención (solución real situada a dos o más pasos de distancia). Cualquier necesidad cuya compensación positiva lleve a una evitación de problemas y a un aumento de la simetría del sistema, es una necesidad esencial. Es posible compensar una necesidad esencial de forma incorrecta debido a errores o insuficiencias en las ESTRATEGIAS aplicadas y también es posible de forma indirecta compensar positivamente una necesidad perversa resolviendo los problemas previos sobre los que se sostenía.

Puesto que el INTERÉS es el primer precursor de la VOLUNTAD, es necesario que te intereses en compensar adecuadamente tus necesidades esenciales y en resolver los problemas existentes (OCUPARTE) ya que de esta forma se aumentan las posibilidades de éxito, aprendizaje y evolución CONSCIENTE. En ocasiones es difícil identificar qué es lo que hay que hacer o por dónde empezar, todavía más cuando uno se siente sobrepasado por la cantidad de problemas activos acumulados; cualquier persona es consciente al menos de algunas cosas que está haciendo mal y dejar de hacerlas es el comienzo para ganar energía y así ir descubriendo de forma cada vez más eficiente cuales son las verdaderas necesidades y los problemas que se han de resolver y la manera de hacerlo; es importante asumir que por muchos problemas que existan, sólo se puede dar un paso a la vez, ¡elige bien la dirección!. Para avanzar se necesita tanto interés como voluntad. Entender esto es clave tanto en la SANACIÓN física y emocional como en el DESARROLLO DE LA CONSCIENCIA.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons