viernes, 11 de febrero de 2011

Yo


La personalidad es el Ego y éste es el que se apropia del YO. La aparición de la personalidad egoica en el ser humano parece ser un paso obligado en nuestro diseño evolutivo, pero también puede que lo sea su trascendencia. La personalidad no evolucionada comete el error de identificar al Yo con el SER, pero somos mucho más que eso. Es necesario entender que el sentimiento de ser e identificarse con uno mismo es algo necesario y sin embargo una ilusión, al igual que el mundo de objetos que aparentemente percibimos a través de los sentidos, que no es más que una virtualización basada en una serie de esquemas neurológicos de interpretación de los datos que llegan al cerebro en forma de impulsos eléctricos, por eso deberíamos abandonar un poco esa obsesión que tenemos en la defensa del YO y recordar que es una herramienta más. El MUNDO de sensaciones, luces, colores, formas, objetos, sonidos, sabores, olores, palabras, pensamientos, emociones, placer y dolor es el resultado final creado por la maquinaria cerebral, es una obra de arte pero no es la Realidad. La naturaleza nos impulsa genéticamente a realizar un inventario, categorizar los datos provenientes de los sentidos y pensar en ellos, crear al Yo y vivir a través de una personalidad, aunque en ningún momento nos obliga a apegarnos a ella o al propio inventario y tampoco a asumir como real lo que no es más que una interpretación eficiente a la hora de cumplir con los comandos biológicos de la supervivencia, alimentación y reproducción.

La naturaleza también nos otorga el don de disminuir la intensificación de los comandos primarios para que otras opciones se puedan manifestar, las referentes al conocimiento sobre el misterio de la CONCIENCIA. Como seres humanos ya no dependemos de nuestro ADN para evolucionar, lo que necesitamos es aumentar la PERCEPCIÓN y la CONSCIENCIA, cambiando y evolucionando nuestra VISIÓN GLOBAL. La genética necesita de las especies para acumular, trasmitir y cambiar los conocimientos biológicos a través de millones de años. Nosotros, de forma fascinante, podemos evolucionar como individuos en el tiempo de una sola vida. Para que este proceso se manifieste, en primer lugar tiene que haber una evolución EMOCIONAL, casi diría una revolución, una nueva manera de educar y de relacionarnos con nosotros y con los demás. Los adultos tenemos la responsabilidad de hacer esos cambios primero en nosotros, nos debemos re-educar. Somos los que tenemos la responsabilidad de crear el entorno apropiado para los que vienen, ya desde la vida intrauterina. He llamado SIMETRÍA EMOCIONAL al modelo que explica esa revolución... y empieza con una pregunta ¿Quién soy yo?.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons