martes, 1 de marzo de 2011

Mandalas


La EVOLUCIÓN es una necesidad esencial dentro del diseño inteligente del Universo. Como toda necesidad, cuando no se compensa adecuadamente es generadora de problemas y si se compensa correctamente permite incorporar nuevos aprendizajes y estrategias. Evolucionar es manifestar de forma concreta las potencialidades disponibles por medio de formas y funciones, que como seres vivos se despliegan través del cuerpo, la mente y el campo energético. La evolución se tiene que dar en cada uno de estos tres niveles, a ser posible de manera sincrónica.

La evolución física sirve predominantemente a la especie, la psíquica al individuo y la energética al espíritu. Puesto que la naturaleza ya ha favorecido nuestra evolución genética y nos ha dotado un cuerpo humano y un cerebro ampliamente desarrollado para cumplir los mandatos de reproducción, alimentación y adaptación a casi todo tipo de medios, el ser humano se enfrenta actualmente al reto de hacer evolucionar su nivel psicoemocional ya que este es un paso inevitable en el posterior desarrollo energético y de la conciencia y podría ser la clave para su supervivencia futura.

La mente es la PSIQUE, el asiento de la personalidad, el espejo en el que se refleja la EXPLICACIÓN DEL MUNDO formada mediante la interpretación de los datos de los órganos de los sentidos, el lenguaje, el pensamiento y las emociones. La evolución ecológica de la psique y de su subproducto, la PERSONALIDAD, permite el desarrollo de funciones mandálicas y la evolución de estructuras simétricas. La educación actual dificulta en gran medida este tipo de evolución ya que su modelo se basa en el intento de generación de estructuras en forma de PUNTA DE LANZA, consistentes en estirar la estructura mental para que con su punta sea capaz de alcanzar o dominar un área en concreto de la realidad, especializándose en ella, dejando la estructura emocional a la deriva. Como muchos niños no consiguen adaptarse a este modelo educativo, la punta de la lanza se rompe. La mayoría de las personas son PUNTAS DE LANZA ROTAS, unos pocos son PUNTAS DE LANZA VERDADERAS (casi todos los dirigentes, líderes y profesionales exitosos) y menos todavía son MANDALAS simétricos.

La diferencia fundamental entre una estructura psicooemocional mandálica y una en punta de lanza es que los mandalas limitan el proceso de dependencia emocional de sus semejantes, mientras algunos de los puntas de lanza verdaderos, que no todos, son muy hábiles utilizar a las personas de las que se rodean para tapar las fisuras existentes en su personalidad, aparentando en ocasiones ser íntegros y maduros cuando en realidad son grandes dependientes emocionales. Los mandalas sin embargo intentan tapar esas fisuras por sí mismos y así consiguen seguir evolucionando en su PERSONALIDAD en lugar de ser esclavos de ella o esclavizar a los demás, ya que se dan cuenta de lo limitador de este tipo de conductas de dependencia, lo cual de forma secundaria les permite desarrollar habilidades sociales, intelectuales y creativas de forma armónica mediante el acceso a las VIRTUDES ESENCIALES. Los punta de lanza rotos no consiguen ni tan siquiera tapar sus fisuras con los demás, aunque de todas formas lo intentan, sintiendo grandes dosis de impotencia y frustración, mientras que, según sus características personales, se culpan a si mismos o a los otros de sus circunstancias en lugar de responsabilizarse de las mismas, lo que produce una baja autoestima y a menudo una carencia de habilidades sociales y profesionales suficientes, observándose en muchos casos una conversión en maltratadores o maltratados físicos o psicológicos.

Sólo un mandala puede verdaderamente ayudar a recuperarse a los punta de lanza rotas, ya que para éstos últimos, las relaciones con otros iguales no aportan equilibrio ni posibilidad de desarrollo y al lado de los punta de lanza verdaderos se convertirán en esclavos, aunque algunos están a gusto con esta opción. Para los punta de lanza verdaderos es fácil en principio hacer evolucionar su estructura hacia mandalas, si aceptan aprender de los que si lo son, aunque en la práctica su excesiva arrogancia les hace quedarse encerrados en el despacho del director de su prisión dorada junto a los presos que han reclutado. En cualquier caso no se puede evolucionar psicoemocionalmente sin interés ni voluntad, independientemente de al lado de quien estés.

La RESONANCIA BIOENERGÉTICA dispone entre otros de tres modelos de medición combinados a través del Ver Energético: SIMETRÍA EMOCIONAL, SIMETRÍA EXPERIENCIAL y FRAGMENTACIÓN DEL NÚCLEO EMOCIONAL que permiten conocer si la persona está en una fase mandálica o en punta de lanza.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons