jueves, 30 de junio de 2011

Las Edades del Hombre




El ser humano forma parte de la naturaleza y de la propia Tierra. Sin embargo, nuestro asombroso proceso evolutivo nos llevó a establecer una brecha diferencial con el resto de las especies orgánicas. Para entender esta diferenciación es clave conocer una función psicológica que verdaderamente nos separa de los animales: la empatía.

La EMPATÍA es la capacidad de elaborar construcciones mentales y emocionales a través de las cuales se virtualizan los estados del otro en el propio mundo interno, con el objetivo de intentar comprender, predecir y conectar con las emociones y necesidades ajenas. Este tipo de conducta o competencia psicoemocional no existe en el resto de las especies, ya que viven e interactúan exclusivamente dentro del ámbito instintivo: depredador-presa, ataque-huida, dominador-dominado, protección de la progenie. La empatía hace que nos preocupemos por el otro e incluso genera preocupación hacia el estado de las otras especies, algo absolutamente inaudito en el esquema natural. La empatía requiere de elaboraciones mentales tan complejas que debió desarrollarse al mismo tiempo que el cerebro rebasó un grado evolutivo suficientemente grande como para que emergiera la otra gran característica humana, el LENGUAJE VERBAL. La teoría de la EMOENERGÉTICA dice que la empatía es la función que nos hace humanos y nos aleja del nivel de la bestia. Algunos animales, sobre todo los mamíferos y especialmente los depredadores, disponen de una función empática incipiente, aunque muy alejada en complejidad de la que poseemos los humanos.

La empatía, al igual que el resto de funciones cognitivas y emocionales, es una función emergente del NÚCLEO EMOCIONAL. Como se ha dicho, éste es una estructura sutil que forma parte del PUNTO DE ENCAJE, el órgano energético en el que la percepción es encajada y fijada para ser convertida en experiencia. El NÚCLEO EMOCIONAL está formado por 6 grandes UNIDADES PROCESADORAS, bandas o racimos de energía sutil, las EMOCIONES NUCLEARES o EMOENERGÍAS (ALEGRÍA, MIEDO, TRISTEZA, FUERZA MOTRIZ, AMOR y RECREACIÓN). Cada emoenergía forma parte y está conectada con uno de los 6 grandes tipos de organización existentes en el universo, las EMOCIONES ENGRANDE, las cuales se pueden reconocer por ejemplo a través de las siguientes características:

  • Expansión, entropía, fragmentación, contracción, unión, simetría.
  • Fluidez, control, análisis, ejecución, memorización, búsqueda.
  • Ganancia, destrucción, pérdida, movimiento, conservación, creación.

Las 6 EMOENERGÍAS son como los colores básicos con los que se podría pintar cualquier cuadro, o como las notas musicales mediante las cuales se podría componer cualquier melodía. Todas las emociones, sensaciones y habilidades cognitivas y competencias son productos refinados que el núcleo emocional emana. La REALIDAD COGNITIVA TEMPORAL y concreta (la que experimenta el individuo en el momento llamado ahora) es una destilación, transformación e interpretación de la REALIDAD ABSTRACTA ETERNA. Es el fruto proveniente de la combinación sinérgica de los procesos de selección y enfoque realizados por los 6 sentidos (incluido el lenguaje) junto a la organización, integración e intensificación aportadas por acción de las 6 emoenergías. Cada emoenergía tiene características únicas y complementarias a las demás mediante las cuales ordenan y dan forma a la realidad sensorial y cognitiva. La EMPATÍA es una compleja función emergente de las 6 emoenergías, por lo que su calidad individual será dependiente de su configuración particular (PERSONALIDAD), de la SIMETRÍA EMOCIONAL de las mismas y también, en parte, de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL adquirida.

Para entender mejor el NÚCLEO EMOCIONAL es necesario imaginárselo como una maquinaria con 6 subsistemas principales (estructuras). Éstas forman un todo interconectado a través de 15 CANALES REGULADORES que generan procesos retroalimentativos de estímulo e inhibición entre las 6 emoenergías. Cuando el núcleo emocional dispone de la suficiente simetría, las 6 emociones nucleares funcionan bajo la ley de COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA. Estas estructuras vivas son como contenedores de funciones que absorben, procesan y emiten respuestas emocionales y cognitivas diferenciadas según su propia naturaleza desde y hacia el entorno (MUNDO EXTERNO), hacia la propia matriz individual y hacia el PUNTO DE ENCAJE (en donde se construye el MUNDO INTERNO). Estas UNIDADES PROCESADORAS para su funcionamiento disponen de una cierta cantidad de energía funcional (utilizable) que debe estar modulada apropiadamente por la propia emoenergía para que vibre en resonancia con ella misma. Sin embargo es posible, de hecho muy frecuente, que cada subsistema tenga en su interior cierta cantidad de energía funcional que no le corresponde, proveniente de algunas de las otras emoenergías. Toda energía emocional desajustada funciona como una toxina psíquica. El perceptor entrenado en la Resonancia Bioenergética puede percibir y medir la simetría del núcleo emocional de forma precisa. Lo hace mediante un sistema de percepción extrasensorial, la RESONANCIA, que le sirve para dimensionar numéricamente los datos obtenidos, apoyándose para ello en la que he venido a llamar la Escala del Arco. A la porción utilizable (no bloqueada, ni derivada, ni invertida) de energía propia autorreferente que cada unidad procesadora tiene en su interior y que NO está contaminada por el esquema dominador-dominado se la llama SIMETRIZADA.

LA ESCALA DEL ARCO:

  • La ESCALA DEL ARCO es muy eficaz a la hora de representar las mediciones obtenidas al estudiar, mediante la percepción por resonancia, todos los fenómenos que tienen que ver con la vida, la percepción y la conciencia.
  • Sirve para cuantificar en forma de magnitudes fácilmente entendibles los funcionamientos simétricos o antisimétricos del cuerpo físico, la mente-psique y el cuerpo energético, y también de cualquiera de sus elementos, subsistemas o funciones.
  • Esta escala muestra una proporción exponencial definida a través de los 10 NIVELES de simetría que componen un GRADO y contempla la existencia de un número limitado de grados potenciales (evoluciones supersimétricas posibles) para cada sistema concreto, cuyas magnitudes aumentan de grado a grado siguiendo la proporción áurea. Es incorrecto pensar que, por ejemplo, 3 grados están compuestos por 30 niveles. Cada grado siempre tiene 10 niveles posibles, por lo que existen niveles de grado 1, niveles de grado 2, niveles de grado 3, etcétera.
  • Una buena parte de los sistemas físicos pueden funcionar hasta en 3 grados de simetría, aunque algunos pueden hacerlo hasta 12 (como por ejemplo el sistema nervioso y el endocrino).
  • El núcleo emocional y cada una de las emoenergías pueden desarrollar su simetría hasta en 12 grados.
  • El cuerpo energético y sus subsistemas por lo general pueden funcionar hasta en 12 grados de simetría.
  • Hay diferentes tipos de seres humanos en cuanto a sus posibilidades de expansión de la conciencia. Al menos he observado 3 clases diferentes; los que pueden expandirla hasta un total de 21 grados, los que lo pueden hacer hasta 44 grados y los que pueden desarrollar hasta 144 grados en la CONCIENCIA DE SER. En cualquier caso, la media humana escasamente llega al nivel 5 del grado 1 y son muy raros aquellos que consiguen llegar al grado 2.
  • El nivel 1 del primer grado de la Escala del Arco tiene 1 SIMETRÓN (unidad de simetría). El nivel 10 del primer grado tiene 39.800 simetrones (treinta y nueve mil ochocientos).
  • En el plano físico los funcionamientos orgánicos, celulares, moleculares, etcétera, deben mantenerse funcionando al menos en un nivel 5 de simetría, de lo contrario se puede hablar de funcionamientos patológicos. En general, si cualquiera de las funciones físicas se sitúa en el nivel 3, se corre peligro y en el nivel 2 pudiera significar que el sujeto se encuentra en una situación de muerte inminente.
  • A través de la ESCALA DEL ARCO se puede medir también el RENDIMIENTO PERVERSO de cualquier sistema vivo y de las propias emociones. Un nivel de bloqueo de 4 sobre 10 se considera normal, un efecto de la entropía asociada a cualquier estrutura o función. Los rendimientos perversos o BLOQUEOS de 5 se empiezan a considerar patológicos, aunque se tratan como claramente perjudiciales a partir del 7. El 10 de rendimiento perverso en cualquiera de nuestros subniveles supondría la muerte inmediata.
  • En el ámbito de la simetría emocional, un simetrón (que es lo que corresponde al nivel 1), es el nivel mínimo de energía simetrizada con la que una persona puede hacer funcionar sus emociones, incluso de forma relativamente íntegra, dentro del estándar humano.


La energía emocional que hay dentro de cada unidad procesadora puede estar SIMETRIZADA, DESVIADA, BLOQUEADA o con la POLARIDAD INVERTIDA. La energía emocional SIMETRIZADA es la que cumple su función natural eficazmente, expresándose en el tiempo preciso y con la intensidad adecuada, cumpliendo la ley de complementariedad sin dominancia. La energía BLOQUEADA en el núcleo emocional es como un peso, no hace nada pero nos desgasta. La energía con POLARIDAD INVERTIDA promueve funciones incorrectas y es a menudo producto de la intoxicación de las unidades procesadoras por las otras emoenergías. Esto es debido a una activación recurrentemente desigual de ciertas emociones nucleares en detrimento de otras. Esta inercia asimétrica se hereda en gran parte, para después ser modificada o intensificada a través de las experiencias y aprendizajes adquiridos, especialmente los ocurridos antes de la edad de los 7 años. La energía DESVIADA del núcleo emocional es energía que está siendo utilizada (junto con la simetrizada) para alimentar competencias y estrategias que forman parte de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL, pero que es antisimétrica desde el punto de vista emocional.

En el momento de la concepción todos los seres humanos disponemos de una cifra similar de energía emocional potencial que alimentará y formará el núcleo emocional durante la maduración fetal. Esta cantidad inicial de la concepción es lo que llamo el grado 1 (compuesto de 10 niveles, con un total de 39.800 simetrones). Y el GRADO UNO no es más que la energía con la que somos concebidos. El núcleo emocional de cualquier ser humano se podría desarrollar en forma de MANDALA de hasta 12 grados, que aumentan su energía funcional siguiendo la PROPORCIÓN AÚREA, pudiendo alcanzar un total de unos 2.550 millones de simetrones (energía funcional simetrizada). Los MANDALAS son aquéllos que han conseguido desarrollar su núcleo emocional de manera que su simetría emocional, como mínimo, se encuentra por encima del nivel 10 del grado 1. Son los que utilizan sus emoenergías en su forma SUPERSIMETRIZADA en valor de más de 40.000 simetrones (grados 2 al 12). La inmensa mayoría de los bebés nacen con una simetría emocional muy inferior al nivel 10 de grado 1, ya que sus madres ya nacieron por debajo de ahí y también las madres de sus madres (mito del pecado original). En la etapa fetal el núcleo emocional del bebé madura y se simetriza en base a cómo sus características genéticas y personales se adaptan o desadaptan a las de la madre.

Hace unos años que puedo hacer lecturas energéticas de grupos, ciudades, países, humanidad... en la mayor parte de nuestra era, los últimos 2000 años, la simetría emocional de la humanidad ha estado al nivel 3 (unos 84 simetrones de los 39.800 potenciales del grado 1), aunque en algunos periodos bajó al 2 (16 simetrones). En el siglo XX la humanidad ha estado al 4 (278 simetrones). Esta medida es la media humana, resaltando el hecho de que han existido grandes diferencias entre unos países y otros, incluso entre unas regiones y otras. En general se observa en el siglo XX una relación entre simetría emocional y desarrollo económico y democrático combinados. Los países más avanzados económica y democráticamente al mismo tiempo, fueron los que más simetría emocional tuvieron, llegando en algunos casos, a finales del siglo pasado, hasta el nivel 6 (1592 simetrones). Parece que era parte de un ciclo en el que el avance de las democracias y de su economía ha influido positivamente en la simetría emocional a pesar de que escasamente media docena de países llegaron a estar al 6, lo que significa utilizar simétricamente el 4% del potencial emocional del grado 1. Pero en mayo de 2001 el ciclo cambió y los países que estaban por encima del 1 empezaron a bajar, existiendo otros 2 cortes abruptos más, uno que empezó en marzo de 2008 y otro en febrero de 2011; en este último la humanidad alcanzó la simetría emocional más baja de nuestra era, el nivel 1, haciéndose imposible bajar más. Estar al 1 significa utilizar 1 simetrón, el 0,0025% de nuestra simetría emocional potencial de la concepción; el resto de la energía se utiliza pero de forma antisimétrica, o como mucho a través de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL. En otoño de 2011 el nivel de simetría emocional de nuestra especie volvió a subir al nivel 2.

El ser humano me sigue pareciendo un poco extraño. Tenemos este increíble potencial y simplemente lo desperdiciamos; es difícil entenderlo. Incluso con una pequeña cantidad de simetría emocional seguimos teniendo empatía, ésta nos mantiene humanos y facilita un cierto respeto de unos a otros. La recesión en la simetría emocional por la que está pasando la humanidad es peligrosa porque porta la semilla de la brutalidad. Nos adentramos en las reglas de las bestias, pero sin la dignidad de ellas. En el animal no hay maldad, sin embargo el humano bestializado se psicopatiza. Sin empatía no hay respeto por los demás y se dan aberraciones en la conducta en diferentes grados. Desgraciadamente, en los países democráticos empezamos a ver conductas en las que no solo se ven individuos brutalizados, que los ha habido siempre, también se observa un aumento de los comportamientos colectivos perversos. Los estados siempre se han resistido a los cambios. Las administraciones son conservadoras por naturaleza. Aunque muchos puedan pensar lo contrario, hoy en día los estados democráticos están manteniendo el equilibrio social como un andamio en un edificio enfermo, ya que cada vez hay un mayor número de individuos, que si por ellos fuera, llevarían al suicidio colectivo o al caos a la sociedad, habiendo caído en una falta de MOTIVACIÓN vital que es preocupante. Por supuesto los estados deben mejorar, aunque lo más importante es que los individuos mejoren para que sus gobiernos lo hagan. La responsabilidad individual hoy es más necesaria que nunca, y empieza en los pequeños actos cotidianos. Pero para ello, no es suficiente con la educación intelectual, que promueve la adquisición de SIMETRÍA EXPERIENCIAL. Se hace necesaria una verdadera comprensión de nuestras emociones, aceptando el RETO de adentrarnos verdaderamente en el NIVEL HUMANO, elevando la SIMETRÍA EMOCIONAL. El HUMANISMO auténtico nos llevaría a la empatía verdadera, a la construcción de un mundo verdaderamente mejor, o al menos de una vida individual plena de CONCIENCIA, que a su vez nos sublimaría tanto como para llegar más arriba del nivel humano, al NIVEL TRANSPERSONAL, en el que paradójicamente ya no hay empatía ni compasión, solo hay conciencia que se mueve por los designios del espíritu. A día de hoy ya no creo que globalmente podamos avanzar en el corto plazo hacia la transcendencia, pero quizás sea la época en la que más individuos pueden alcanzarla. Pero no nos saltemos pasos, debemos completar primero las EDADES DEL HOMBRE antes de llegar a las del espíritu.

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Creative Commons License
Texto, fotografía y Gráficos del la ESCALA DEL ARCO y de Los 12 GRADOS de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons


domingo, 19 de junio de 2011

Simetría Emocional II


Como seres humanos, nuestra MENTE-PSIQUE se desarrolla conforme a un modelo estructural y funcional inicialmente preestablecido, primeramente a través de la genética, con el objetivo de percibir, interpretar y adaptarnos al mundo en que vivimos, así como de establecer equilibrio y dinamismo en los procesos de SELECCIÓN DE OBJETIVOS y TOMA DE DECISIONES. La mente es un complejo sistema que tiene importantes centros de control conocidos a nivel físico, aunque aparenta estar deslocalizada de una estructura en particular. Es posible que gran parte del cuerpo físico y del capullo luminoso participen de una forma u otra en la formación y sostén de la MENTE, siendo el encéfalo, en el nivel físico, un procesador central a través del cual se integran orgánicamente el resto de los subsistemas participantes. En el modelo de la Emoenergética el origen y destino de la vida es la PERCEPCIÓN. La mente-psique es el OBSERVADOR, la entidad volitiva que emana y se asienta en el punto de encaje y en el núcleo emocional. El punto de encaje es EL MUNDO INTERNO. La energía presente en el punto de encaje, que hace posible la coherencia y continuidad de la experiencia de la vida, es la CONCIENCIA de ser. La EXISTENCIA es la relación entre el observador y lo observado. Se manifiesta a través del sentimiento de IDENTIDAD (yo soy) y de la vivencia de EXPERIENCIAS vinculadas a un espacio y un tiempo (yo estoy).


En la psique se pueden diferenciar dos grandes tipos de funciones a través de las cuales modelamos la realidad e interactuamos con ella: los SENTIDOS y las EMOCIONES. Los sentidos disponen de órganos dedicados con estructura física reconocible. Las emociones sin embargo han sido el caballo de batalla del filósofo, del místico, del psicólogo y del científico a lo largo de la historia. Son escurridizas por la dificultad que conlleva identificarlas y numerarlas con claridad, no contando aparentemente con órganos físicos dedicados. La experiencia subjetiva que difiere de una persona a otra es fruto del funcionamiento emocional de cada cual y de los sistemas de creencias incorporados. Precisamente esa subjetividad es el mayor problema a la hora de establecer un modelo unificado. Desde el punto de vista del sistema nervioso, los sentidos han reclutado fundamentalmente zonas periféricas del cerebro, en el córtex. Sin embargo las emociones parecen utilizar sobre todo áreas profundas en el interior del encéfalo. Como ya se ha dicho, la Resonancia Bioenergética dispone de este revolucionario modelo teórico-práctico, la EMOENERGÉTICA, que pretende explicar y enseñar qué son las emociones y los sentidos. Ofrece un sistema pseudocientífico que tiene su origen en la observación y estudio del cuerpo sutil del ser humano a través de un mecanismo de percepción ampliada superespecializado que he desarrollado a lo largo de los años. Esto me ha permitido adentrarme en las emociones humanas desde una perspectiva poco ordinaria y a la vez altamente eficaz. La Emoenergética no solo puede llevar a comprender mejor la naturaleza de la mente, también ofrece un esquema práctico con el fin de que sirva como guía para aquellos que desean aprender y crecer en lo personal y en lo transpersonal. En este sistema, las funciones emocionales jerárquicamente principales (EMOCIONES NUCLEARES) son redefinidas para salvar las limitaciones presentes en nuestra cultura. Se las llama EMOENERGÍAS. Son unas unidades formadas por ESTRUCTURAS, FUNCIONES y RECURSOS ENERGÉTICOS propios, que se organizan para crear el NÚCLEO EMOCIONAL, una de las partes esenciales del órgano energético que permite la percepción, el PUNTO DE ENCAJE. El núcleo emocional es la maquinaria a través de la cual el ente biológico y sutil se convierten en PERSONA. Las emociones nucleares son las responsables de organizar, integrar e intensificar la información sensorial.



La PERSONALIDAD es el producto emergente de una organización asimétrica del NÚCLEO EMOCIONAL y de sus 6 EMOENERGÍAS o emociones nucleares. La baja simetría emocional se manifiesta en forma de bloqueos, excesos, carencias e inversiones de polaridad en las emociones que causan por un lado la desviación en sus funciones naturales inmanentes y por otro la ruptura de la ley de COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA que las 6 emociones nucleares deben cumplir para aumentar su simetría. Como consecuencia, se generan intensificaciones excesivas y recurrentes en algunas de ellas y desvitalizaciones en otras. Así, durante el proceso de aprendizaje, se incorporan SISTEMAS DE CREENCIAS y MAPAS DE DEPENDENCIA EMOCIONAL, cuyo objetivo es sostener dichos patrones antisimétricos y, a través de ellos, una visión distorsionada, exagerada o limitada de UNO MISMO, del MUNDO y de la EXISTENCIA. Podemos al menos pensar que parte de nuestro proceso evolutivo posiblemente pase por conseguir aumentar la simetría emocional y llegar a trascender nuestro propio mapa de dependencias emocionales. Esta sería la manera de sublimar nuestra personalidad egoica, paso previo e imprescindible si queremos liberarnos de ella. Esto es lo que se ha llamado la REALIZACIÓN. Entonces podríamos entrar, ser y existir de forma equilibrada y sobria en el ámbito transpersonal, en el que ya no hay otro objetivo vital que el de la exploración y aumento de la conciencia hasta llevarla a la totalidad del capullo luminoso. A esto se le ha llamado la ILUMINACIÓN, el conocimiento total de uno mismo.



Mientras tanto, en nuestra realidad ordinaria podemos observar egos o personalidades predominantemente alegres, miedosos, tristones, impulsivos o reactivos, amorosos, fantasiosos, racionales, introvertidos o extrovertidos en diferentes combinaciones de intensidad. Como se ha indicado, esto facilita que se elaboren unos SISTEMAS DE CREENCIAS, no solo condicionados por las experiencias vividas, sino también por los excesos y carencias en las citadas energías emocionales, que probablemente la persona ya tenía al nacer. El LENGUAJE, interno y externo, se vería altamente intoxicado por las distorsiones y dependencias emocionales, y con ello la explicación del mundo, el SISTEMA SECUNDARIO DE IMÁGENES, sostendría y fomentaría diferentes limitaciones perceptuales, cognitivas y competenciales en el individuo, que se manifiestan por medio de la personalidad, la actitud vital y la conducta. Es necesario reorganizar el DIÁLOGO INTERNO y externo si se quiere tener algún éxito en la sanación emocional.



En nuestro actual nivel evolutivo la desviación del punto de equilibrio de cada una de las emociones parece algo casi natural. Esto lleva entre otras cosas a una preocupación obsesiva por el Yo que es retroalimentada a su vez por los esquemas perversos de DEPENDENCIA EMOCIONAL que se originan en la infancia primeramente hacia las figuras paternas y maternas. Así se impide que las necesidades naturales en el bebé y en el niño de ATENCIÓN, AFECTO y APOYO evolucionen hacia habilidades autónomas y equilibradas en el adulto de AUTOIMAGEN, AUTOESTIMA y AUTOVALORACIÓN. Las dependencias emocionales se convierten así en el origen y sostén de la personalidad y del EGO.



La cantidad y calidad de recursos energéticos presentes en cada una de las emoenergías o emociones nucleares en el momento de la concepción sería similar para la mayoría de los seres humanos. Estas estructuras emocionales están en potencia en el huevo fecundado. Al igual que el resto de sistemas, necesitarán concretarse a través de un proceso generativo y madurativo durante la etapa fetal, dependiente en primer lugar de la genética que el individuo ha heredado. Mientras que las ESTRUCTURAS EMOENERGÉTICAS se van desarrollando ya se verán influidas por el entorno y por la madre, reaccionando de forma más o menos adaptativa. Hay que entender que la vida uterina es el primer mundo que condicionará muchos de los excesos y carencias presentes en la personalidad. El aprendizaje emocional empieza en el mismo instante de la concepción.



La estructura emergente de la unión orgánica de las emoenergías, el NÚCLEO EMOCIONAL, está compuesto por 6 Unidades Procesadoras de las EMOCIONES NUCLEARES que son en orden bioenergético la ALEGRÍA, el MIEDO, la TRISTEZA, la FUERZA MOTRIZ, el AMOR y la RECREACIÓN. Es un sistema dinámico, en el que cada una de las emoenergías está conectada con los seis sentidos y viceversa. Funciona a través de retroalimentaciones conforme a unas leyes de cambio de fase y control que en una situación ideal de simetría generarían procesos emocionales cumpliendo la ley de COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA.



ESQUEMA DEL NÚCLEO EMOCIONAL:





NÚCLEO DOLOROSO: MIEDO, TRISTEZA, FUERZA MOTRIZ.

NÚCLEO GOZOSO: AMOR, RECREACIÓN, ALEGRÍA.

TRÍADA INICIAL: AMOR, ALEGRÍA, TRISTEZA.

TRÍADA EVOLUTIVA: MIEDO, FUERZA MOTRIZ, RECREACIÓN.

POTENCIA CREATIVA: TRISTEZA, RECREACIÓN. Pensar. Aprendizaje.

POTENCIA CONSERVATIVA: MIEDO, AMOR. Sentir. Protección.

POTENCIA TRANSFORMATIVA: ALEGRÍA, FUERZA MOTRIZ. Hacer. Movimiento.


CICLO GENERATIVO-INFORMATIVO:
La ALEGRÍA cambia de fase hacia el MIEDO.
El MIEDO cambia de fase hacia la TRISTEZA.
La TRISTEZA cambia de fase hacia la FUERZA MOTRIZ.
La FUERZA MOTRIZ cambia de fase hacia el AMOR.
El AMOR cambia de fase hacia la RECREACIÓN.
La RECREACIÓN cambia de fase hacia la ALEGRÍA.
CICLOS LIMITATIVOS-CONTROLADORES:
La ALEGRÍA pone límites a la TRISTEZA.
La TRISTEZA pone límites al AMOR.
El AMOR pone límites a la ALEGRÍA.
Ganancia-Pérdida-Conservación
La RECREACIÓN pone límites al MIEDO.
El MIEDO pone límites a la FUERZA MOTRIZ.
La FUERZA MOTRIZ pone límites a la RECREACIÓN.
Generación-Destrucción-Movimiento

Los ciclos generativos y limitativos deben tener una circulación energética dextrógira, en el sentido de las agujas del reloj. En caso contrario se producen inversiones de polaridad en las emoenergías y sus funciones se pervierten manteniéndose el sistema en un nivel bajo de simetría.

El núcleo emocional permite la emergencia de funciones en el nivel emocional, cognitivo e intelectual. Funciona como un todo, que para sostener a la EXPERIENCIA individual, selecciona, activa y reorganiza las grandes bandas de energía emocional, refundiéndolas con la información proveniente de los sentidos, formando racimos de información que construyen los OBJETOS COGNITIVOS, el mundo y el sentimiento de identidad. Recordemos que el núcleo emocional y los 6 sentidos son parte de ese órgano sutil tan especial situado en la superficie de nuestro capullo luminoso: el PUNTO DE ENCAJE. Éste es el que impulsa la diversificación y evolución del sistema nervioso, la especialización sensorial, los órganos y la fisiología en los seres orgánicos, según la especie a la que pertenecen. Es el origen de la vida misma, así como el asiento de la MENTE-PSIQUE.

Como se puede ver en el esquema del núcleo emocional, 3 de las emoenergías son gozosas (mecanismo del placer) y 3 son dolorosas (mecanismo del dolor). Esto tiene implicaciones filosóficas y prácticas enormes, ya que significa aceptar el hecho energético de que una buena parte del universo-creación está construido de DOLOR. El núcleo emocional refleja los niveles de organización o propiedades fundamentales existentes en la naturaleza. Aunque todos los seres lo experimentan ampliamente a lo largo de su vida, el ser humano ha intentado negar a menudo la universalidad del dolor considerándolo solo como una experiencia subjetiva a erradicar. Sin embargo, cada una de nuestras funciones son reflejo microcósmico del macrocosmos existente; como es arriba, es abajo; como es dentro, es fuera. El dolor señaliza los daños, las pérdidas y el desgaste. Intensifica los bloqueos y la entropía transformándolos en una experiencia cognitiva consciente. Así se convierte en parte esencial del mecanismo que estimula la búsqueda de equilibrio y evolución en los seres, aunque a menudo la distorsión en la simetría emocional hace que el ser humano sufra y haga sufrir mucho más de lo necesario.

El concepto de DOLOR en la Emoenergética se refiere al dolor físico o emocional, así como a cualquier sensación desagradable incluidas las de incomodidad o las resultantes de trabajar o esforzarse. Debemos aprender a trazar caminos eficaces que nos lleven desde los recurrentes estados dolorosos (bloqueos, pérdida, desgaste) hacia los de gozo (conexión, curiosidad, expansión), enriqueciéndonos una y otra vez en experiencias, conocimiento, virtudes y energía. De esta manera se desarrolla la adecuada ACTITUD VITAL que evita el estancamiento cuando las cosas vienen fáciles y el derrotismo cuando se presentan difíciles. Sin embargo el intento de eliminación u ocultación del dolor sin más es una ruleta rusa, una acción imprudente bajo la falsa creencia o esperanza de que si el dolor se acaba, el problema se resuelve.

Los 6 sentidos (vista, oído, cinestesia, gusto, olfato y lenguaje) se enfocan y filtran el MUNDO EXTERNO a través de sus propias características perceptuales, creándose también un MUNDO INTERNO virtualizado que es una representación construida a través del pensamiento y la imaginación. Las emoenergías del núcleo emocional se conectan junto con los 6 sentidos de forma primaria con el mundo externo y de forma secundaria con el mundo interno, debiéndose respetar este orden jerárquico en aras de mantener la cordura. Cuando se da prioridad emocional al mundo interno “imaginado o pensado” con respecto al mundo externo “percibido” se multiplican los problemas. Las emoenergías reinterpretan, organizan, integran e intensifican la información enfocada y filtrada por los órganos sensoriales, puesto que cada una de las emociones nucleares está acoplada con cada uno de los 6 sentidos. Una vez reorganizada, la información es devuelta desde el núcleo emocional para que de nuevo sea percibida internamente por los 6 sentidos y así continúe siendo recombinada con la información externa que éstos no han parado de percibir. Este proceso retroalimentativo y constante produce efectos muy curiosos, especialmente sobre dos de los sentidos. En primer lugar, estimula en la psique el sentido del LENGUAJE, generándose una EXPLICACIÓN DIALÉCTICA que va acompañada de otras representaciones sensoriales internas (sobre todo visuales y auditivas, aunque también en algunas ocasiones olfativas y gustativas). En segundo lugar, activa la sensibilidad a través del sentido CINESTÉSICO, que transfiere al cuerpo físico una SENSACIÓN de placer o de dolor, de bienestar o de malestar. En la Emoenergética este sentido agrupa funciones diversas como el tacto, la propiocepción, la sensación de posición, la sensación de movimiento, la sensación de equilibrio o desequilibrio y la percepción del frío y del calor; todas ellas se encuentran intensificadas por la sensación de placer-dolor, comodidad-incomodidad. Quizás hubiera sido más correcto categorizar de otra forma los sentidos, agrupándolos en exteroceptores e interoceptores, tal como lo está haciendo la ciencia, pero esto haría un poco más confusa y menos práctica la explicación de cómo los 6 sentidos se organizan a través de las emoenergías y se enfocan, tanto en el mundo externo como en el mundo interno, en un ciclo sin fin. Así que el núcleo emocional forma parte esencial del punto de encaje, que a su vez es el mundo interno, el asiento de la mente, del observador, y fuente de sus funciones cognitivas, perceptivas, emocionales, creativas, de memoria e intelectivas. Lo que la gente llama FELICIDAD es un estado de percepción cinestésica agradable, más o menos temporal o persistente en el tiempo. Sin embargo, desde el punto de vista de un perceptor de la energía, es muy diferente SENTIRSE bien a ESTAR bien. Para salvar este problema desarrollé el concepto de SIMETRÍA EMOCIONAL. Este modelo solo tiene una pega. Si alguien quiere conocer por sí mismo lo eficiente que es su simetría emocional o la de otra persona, tiene que convertirse en un perceptor de la energía sutil y ser entrenado de forma especializada para poder ver y cuantificar directamente esta propiedad del núcleo emocional en el campo energético.

Tener una gran SIMETRÍA EMOCIONAL es el resultado de reorganizar el núcleo emocional y acceder a reservas de energía vinculadas con la personalidad y el psiquismo que en la mayoría de las personas aparecen bloqueadas o pervertidas, así como conectar de forma adecuada las emoenergías y los sentidos con los mundos externo e interno, formando un todo sinérgico, una estructura en forma de MANDALA. Cada emoenergía debe mantener su LUGAR para ser simétrica, lo que quiere decir que es necesario que cumpla su función en sinergia con las demás, con la intensidad precisa, en el tiempo y espacio adecuados, cumpliendo la ley de COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA. Es un error intentar bloquear las emociones dolorosas e hiperactivar las gozosas. Todas deben estar ajustadas, sincronizadas y funcionando adecuadamente. Los resultados de conseguir desarrollar, sostener y vivir en este estado especial de la mente que es la simetría emocional se manifiestan en el mantenimiento de una equilibrada y positiva ACTITUD VITAL, persistente en el tiempo e INDEPENDIENTE de las circunstancias, unida a una disminución de los conflictos internos y de la frustración, y a un aumento de la consciencia junto con una percepción afinada y ajustada, capaz de ser una herramienta eficiente de desarrollo y evolución.

Desarrollar la simetría del núcleo emocional solo es posible reorganizando y limpiando el INVENTARIO a través del cual vivimos, sostén de la AUTOIMAGEN y de la IMAGEN DEL MUNDO. El inventario en el individuo está compuesto por sistemas de identidad, sistemas de creencias, decisiones, estrategias y conductas. Hay que analizar su eficacia y reajustar los propios SISTEMAS DE CREENCIAS y el MUNDO INTERNO. Es necesario aceptar a la propia SOMBRA para gradualmente conocerla, integrarla y llenarla de luz poco a poco. Hay que reeducar a los 6 sentidos, fortalecer la atención y la IMAGINACIÓN. Hay que estar abierto a aprender y trabajar persistentemente para aumentar la propia SIMETRÍA EXPERIENCIAL de forma consciente y voluntaria, mejorando las competencias y estrategias que utilizamos en el mundo de todos los días. Hay que identificar y aceptar las propias necesidades, motivaciones y OBJETIVOS VITALES, y entonces discernir entre los perversos y los simétricos. Es necesario conocer los problemas con los que cargamos, rehaciendo los INTERESES y las decisiones que nos mantienen unidos o separados de ellos. Es necesario revaluar las RELACIONES que mantenemos y acabar con las que sean dañinas o tóxicas. Hay que preguntarse a uno mismo si se está haciendo lo que es necesario. Si no es así, es que te estás siendo INFIEL. Lo habitual es tener malos sentimientos hacia la persona que te es infiel, pero es mucho peor cuando esa persona eres tú y sientes la traición desde y hacia dentro. Así que, establece prioridades, imagínate dentro de un año cómo te sentirás si sigues sin hacer los cambios que necesitas, y después pregúntate cómo sera tu vida dentro de 5, de 10, de 20 años si te sigues siendo infiel. Ahora imagina lo contrario, ¿cómo me sentiré si acepto el reto y me mantengo en la dirección que quiero a lo largo de mi vida?. Piensa en cómo te sentirás; visualízate dentro de 5 años, de 20 años, o cuando te mueras. ¡Qué gusto poder morir sabiendo que te has sido fiel!. Qué gratitud se puede sentir entonces hacia la vida que se te ha prestado. Así es como se convierte una existencia penosa, cómoda o simplemente gastada, en una MARAVILLA hasta el final. La simetría emocional es un camino en el que la vida se experimenta como un RETO de aprendizaje y consciencia, en el que uno acepta a partes iguales el disfrute, el temor, la pérdida, la lucha, el amor y la belleza inherentes a la propia existencia.

Es necesario adquirir y disponer de estrategias y aprendizajes que sostengan un cierto equilibrio y fluidez en los ámbitos intelectual, creativo, afectivo, social y económico. Es decir, hay que trabajar en aumentar y mejorar el DESARROLLO HORIZONTAL, para que éste forme unos sólidos cimientos sobre los que la simetría emocional pueda elevarse con seguridad. Sin lugar a dudas, la simetría emocional es una vía a través de la cual la mente humana puede abandonar completamente el nivel de la bestia, para desarrollarse verdaderamente en el nivel humano, con el propósito de ser capaz en algún momento de dar el salto al nivel transpersonal, en el que los únicos aprendizajes que valen son los que promueven el aumento de la CONSCIENCIA DE SER. La simetría emocional no elimina el dolor, salvo el que era generado de forma perversa por la propia mente. Sin embargo otorga a la persona un tipo especial de impulso y SOBRIEDAD, extremadamente útiles para aprender lo necesario y caminar con dignidad en este sendero de la vida.

La falta de simetría emocional se puede considerar un indicador de cuan lejos se está de la posibilidad de realizar desarrollos verticales. Aunque también es posible encontrar individuos que han conseguido algún desarrollo y expansión en su conciencia y aun así mantienen una simetría emocional baja. En este caso es debido a que tales sujetos han decidido crecer a través del camino tenebroso, el que lleva a la morbidez, a veces casi sin darse cuenta y otras de forma completamente voluntaria y consciente, intentando aumentar la propia conciencia a cambio del crecimiento de la oscuridad en sus semejantes y de la degeneración propia como ser humano, alterándose su empatía hasta convertirse en verdaderos psicópatas. Posiblemente la única manera de aumentar la conciencia sin aumentar la simetría emocional es a través del desarrollo del Ver energético, provocando estados alterados en la percepción, bien con drogas psicodélicas, bien a través de la práctica de técnicas de percepción ampliada o mediante emergencias expontáneas de experiencias visionarias, que se producen más habitualmente en personas que tienen alteraciones estructurales graves en el punto de encaje, teniendo además el núcleo emocional dañado y fragmentado. Los desarrollos asimétricos del núcleo emocional generan configuraciones en forma de PUNTA DE LANZA o PUNTA DE LANZA ROTA y perpetúan las características pertenecientes a la bestia en lo humano (esquemas de depredación-presa, ataque-huida y dueño-esclavo hacia los que son de nuestra propia especie, así como alteraciones en la EMPATÍA).

Las EXPERIENCIAS son importantes en el desarrollo de la habilidad de la TOMA DE DECISIONES que todo ser vivo se ve impelido a utilizar a cada paso. Sin embargo, la experiencia no condiciona por completo las decisiones de una persona, sino que tan solo las influye. De la calidad y el acierto de cada decisión tomada dependerá la manifestación de una simetría emocional mayor o menor, de una personalidad más sublimada o más burda. La PERSONALIDAD se manifiesta a través de la CONDUCTA, y ésta a su vez vuelve a alimentar a la personalidad. La personalidad es un estado, sin embargo, la conducta es un proceso mediado por la toma de decisiones, y por ello modificable desde el punto de vista del individuo. La SELECCIÓN DE OBJETIVOS se alimenta del INTERÉS. Es el punto de inicio en el proceso de toma de decisiones, formando ambas funciones la base del mecanismo del LIBRE ALBEDRÍO. El interés nace de la NECESIDAD. Cuanta más simetría emocional se tiene, mejor se reconocen las necesidades esenciales, aquéllas que llevan al individuo a equilibrarse y a seguir creciendo. La necesidad forma parte de la vida. Negarla solo conduce a más problemas. Sin embargo, sí que hay que librarse de las necesidades perniciosas, aquéllas que nos alejan de la SIMETRÍA SAGRADA, generando más entropía psicoemocional, ignorancia e involución. El resto, simplemente hay que ir compensandolas adecuadamente para continuar de manera equilibrada con el CONOCIMIENTO del SER que somos.

Para llegar a desarrollar una PERSONALIDAD MANDÁLICA también se hace necesario la búsqueda, activación y desarrollo consciente e incesante de las VIRTUDES ESENCIALES. Éstas son la MOTIVACIÓN, la PRUDENCIA, la PACIENCIA, la PERSISTENCIA, la AMABILIDAD y la TEMPLANZA. El objetivo es alcanzar una SOBRIEDAD impecable e imprescindible, ya que el camino del conocimiento está lleno de trampas inimaginables en las que el EGO puede camuflarse como el monstruo de las mil caras que es. Adicionalmente, hay que cultivar la RENUNCIA a la queja, la desmitificación de la IMPORTANCIA PERSONAL y el acceso reiterado al SILENCIO INTERNO mediante prácticas de MEDITACIÓN reales, activas y pasivas. Es fundamental permanecer en una modalidad de autoanálisis tranquilo e introspección sin juicio. Es imprescindible practicar persistentemente técnicas de RECAPITULACIÓN, con el objetivo inicial de aliviar las tensiones existentes y lidiar mejor con las que vayan emergiendo desde el inconsciente, y también con el propósito de purificar el propio CAPULLO LUMINOSO y liberarlo de las energías exógenas incorporadas a través del contacto social. Hay que desarrollar además un verdadero pensamiento analítico, que se complemente con una visión holístico-energética y sistémica (todo está conectado) y transpersonal (soy más que un cuerpo físico) de la realidad, así como afinar los sentidos y reorganizar el lenguaje. Todo esto con el objetivo de cambiar nuestra visión de conjunto (SISTEMAS DE CREENCIAS) y adaptar nuestra imagen de la vida y del mundo a los retos que como seres humanos y conscientes tenemos. Así irá llegando gradualmente la SABIDURÍA en forma de DISCERNIMIENTO y la IMPECABILIDAD, que se obtiene a través del INTENTO INFLEXIBLE de hacer crecer, equilibrar y mantener la sinergia entre las virtudes que es en realidad la SIMETRÍA EMOCIONAL. La elevada simetría emocional es un estado ideal a la hora de enfrentar eficientemente el acertijo ancestral sobre la existencia y papel del bien y del mal. Para ello se debe persistir a lo largo de la vida en la disminución de las DEPENDENCIAS EMOCIONALES, REVERSOS PSICOLÓGICOS, MALIGNIZACIONES y DEFECTOS DEL EGO (crecimiento emocional, el camino del guerrero) para acometer entonces su posterior erradicación (crecimiento transpersonal, la batalla final), o lo que es lo mismo, a la aniquilación del ego para entrar y vivir en la REALIZACIÓN o nivel transhumano. ¿Y si el mal consistiera en desperdiciar las posibilidades de desarrollo y conciencia que tenemos como seres humanos, usando nuestra capacidad de decidir de forma pervertida, convirtiendo el acto prodigioso de vivir en una rutina seriada de despropósitos, banalidades, apegos, vanidades, lamentaciones, malas imitaciones, olvidos, ilusiones y falsedades?.
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Texto, fotografía y Gráfico del Núcleo Emocional de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons