jueves, 30 de junio de 2011

Las Edades del Hombre




El ser humano forma parte de la naturaleza y de la propia Tierra. Sin embargo, nuestro asombroso proceso evolutivo nos llevó a establecer una brecha diferencial con el resto de las especies orgánicas. Para entender esta diferenciación es clave conocer una función psicológica que verdaderamente nos separa de los animales: la empatía.

La EMPATÍA es la capacidad de elaborar construcciones mentales y emocionales a través de las cuales se virtualizan los estados del otro en el propio mundo interno, con el objetivo de intentar comprender, predecir y conectar con las emociones y necesidades ajenas. Este tipo de conducta o competencia psicoemocional no existe en el resto de las especies, ya que viven e interactúan exclusivamente dentro del ámbito instintivo: depredador-presa, ataque-huida, dominador-dominado, protección de la progenie. La empatía hace que nos preocupemos por el otro e incluso genera preocupación hacia el estado de las otras especies, algo absolutamente inaudito en el esquema natural. La empatía requiere de elaboraciones mentales tan complejas que debió desarrollarse al mismo tiempo que el cerebro rebasó un grado evolutivo suficientemente grande como para que emergiera la otra gran característica humana, el LENGUAJE VERBAL. La teoría de la EMOENERGÉTICA dice que la empatía es la función que nos hace humanos y nos aleja del nivel de la bestia. Algunos animales, sobre todo los mamíferos y especialmente los depredadores, disponen de una función empática incipiente, aunque muy alejada en complejidad de la que poseemos los humanos.

La empatía, al igual que el resto de funciones cognitivas y emocionales, es una función emergente del NÚCLEO EMOCIONAL. Como se ha dicho, éste es una estructura sutil que forma parte del PUNTO DE ENCAJE, el órgano energético en el que la percepción es encajada y fijada para ser convertida en experiencia. El NÚCLEO EMOCIONAL está formado por 6 grandes UNIDADES PROCESADORAS, bandas o racimos de energía sutil, las EMOCIONES NUCLEARES o EMOENERGÍAS (ALEGRÍA, MIEDO, TRISTEZA, FUERZA MOTRIZ, AMOR y RECREACIÓN). Cada emoenergía forma parte y está conectada con uno de los 6 grandes tipos de organización existentes en el universo, las EMOCIONES ENGRANDE, las cuales se pueden reconocer por ejemplo a través de las siguientes características:

  • Expansión, entropía, fragmentación, contracción, unión, simetría.
  • Fluidez, control, análisis, ejecución, memorización, búsqueda.
  • Ganancia, destrucción, pérdida, movimiento, conservación, creación.

Las 6 EMOENERGÍAS son como los colores básicos con los que se podría pintar cualquier cuadro, o como las notas musicales mediante las cuales se podría componer cualquier melodía. Todas las emociones, sensaciones y habilidades cognitivas y competencias son productos refinados que el núcleo emocional emana. La REALIDAD COGNITIVA TEMPORAL y concreta (la que experimenta el individuo en el momento llamado ahora) es una destilación, transformación e interpretación de la REALIDAD ABSTRACTA ETERNA. Es el fruto proveniente de la combinación sinérgica de los procesos de selección y enfoque realizados por los 6 sentidos (incluido el lenguaje) junto a la organización, integración e intensificación aportadas por acción de las 6 emoenergías. Cada emoenergía tiene características únicas y complementarias a las demás mediante las cuales ordenan y dan forma a la realidad sensorial y cognitiva. La EMPATÍA es una compleja función emergente de las 6 emoenergías, por lo que su calidad individual será dependiente de su configuración particular (PERSONALIDAD), de la SIMETRÍA EMOCIONAL de las mismas y también, en parte, de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL adquirida.

Para entender mejor el NÚCLEO EMOCIONAL es necesario imaginárselo como una maquinaria con 6 subsistemas principales (estructuras). Éstas forman un todo interconectado a través de 15 CANALES REGULADORES que generan procesos retroalimentativos de estímulo e inhibición entre las 6 emoenergías. Cuando el núcleo emocional dispone de la suficiente simetría, las 6 emociones nucleares funcionan bajo la ley de COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA. Estas estructuras vivas son como contenedores de funciones que absorben, procesan y emiten respuestas emocionales y cognitivas diferenciadas según su propia naturaleza desde y hacia el entorno (MUNDO EXTERNO), hacia la propia matriz individual y hacia el PUNTO DE ENCAJE (en donde se construye el MUNDO INTERNO). Estas UNIDADES PROCESADORAS para su funcionamiento disponen de una cierta cantidad de energía funcional (utilizable) que debe estar modulada apropiadamente por la propia emoenergía para que vibre en resonancia con ella misma. Sin embargo es posible, de hecho muy frecuente, que cada subsistema tenga en su interior cierta cantidad de energía funcional que no le corresponde, proveniente de algunas de las otras emoenergías. Toda energía emocional desajustada funciona como una toxina psíquica. El perceptor entrenado en la Resonancia Bioenergética puede percibir y medir la simetría del núcleo emocional de forma precisa. Lo hace mediante un sistema de percepción extrasensorial, la RESONANCIA, que le sirve para dimensionar numéricamente los datos obtenidos, apoyándose para ello en la que he venido a llamar la Escala del Arco. A la porción utilizable (no bloqueada, ni derivada, ni invertida) de energía propia autorreferente que cada unidad procesadora tiene en su interior y que NO está contaminada por el esquema dominador-dominado se la llama SIMETRIZADA.

LA ESCALA DEL ARCO:

  • La ESCALA DEL ARCO es muy eficaz a la hora de representar las mediciones obtenidas al estudiar, mediante la percepción por resonancia, todos los fenómenos que tienen que ver con la vida, la percepción y la conciencia.
  • Sirve para cuantificar en forma de magnitudes fácilmente entendibles los funcionamientos simétricos o antisimétricos del cuerpo físico, la mente-psique y el cuerpo energético, y también de cualquiera de sus elementos, subsistemas o funciones.
  • Esta escala muestra una proporción exponencial definida a través de los 10 NIVELES de simetría que componen un GRADO y contempla la existencia de un número limitado de grados potenciales (evoluciones supersimétricas posibles) para cada sistema concreto, cuyas magnitudes aumentan de grado a grado siguiendo la proporción áurea. Es incorrecto pensar que, por ejemplo, 3 grados están compuestos por 30 niveles. Cada grado siempre tiene 10 niveles posibles, por lo que existen niveles de grado 1, niveles de grado 2, niveles de grado 3, etcétera.
  • Una buena parte de los sistemas físicos pueden funcionar hasta en 3 grados de simetría, aunque algunos pueden hacerlo hasta 12 (como por ejemplo el sistema nervioso y el endocrino).
  • El núcleo emocional y cada una de las emoenergías pueden desarrollar su simetría hasta en 12 grados.
  • El cuerpo energético y sus subsistemas por lo general pueden funcionar hasta en 12 grados de simetría.
  • Hay diferentes tipos de seres humanos en cuanto a sus posibilidades de expansión de la conciencia. Al menos he observado 3 clases diferentes; los que pueden expandirla hasta un total de 21 grados, los que lo pueden hacer hasta 44 grados y los que pueden desarrollar hasta 144 grados en la CONCIENCIA DE SER. En cualquier caso, la media humana escasamente llega al nivel 5 del grado 1 y son muy raros aquellos que consiguen llegar al grado 2.
  • El nivel 1 del primer grado de la Escala del Arco tiene 1 SIMETRÓN (unidad de simetría). El nivel 10 del primer grado tiene 39.800 simetrones (treinta y nueve mil ochocientos).
  • En el plano físico los funcionamientos orgánicos, celulares, moleculares, etcétera, deben mantenerse funcionando al menos en un nivel 5 de simetría, de lo contrario se puede hablar de funcionamientos patológicos. En general, si cualquiera de las funciones físicas se sitúa en el nivel 3, se corre peligro y en el nivel 2 pudiera significar que el sujeto se encuentra en una situación de muerte inminente.
  • A través de la ESCALA DEL ARCO se puede medir también el RENDIMIENTO PERVERSO de cualquier sistema vivo y de las propias emociones. Un nivel de bloqueo de 4 sobre 10 se considera normal, un efecto de la entropía asociada a cualquier estrutura o función. Los rendimientos perversos o BLOQUEOS de 5 se empiezan a considerar patológicos, aunque se tratan como claramente perjudiciales a partir del 7. El 10 de rendimiento perverso en cualquiera de nuestros subniveles supondría la muerte inmediata.
  • En el ámbito de la simetría emocional, un simetrón (que es lo que corresponde al nivel 1), es el nivel mínimo de energía simetrizada con la que una persona puede hacer funcionar sus emociones, incluso de forma relativamente íntegra, dentro del estándar humano.


La energía emocional que hay dentro de cada unidad procesadora puede estar SIMETRIZADA, DESVIADA, BLOQUEADA o con la POLARIDAD INVERTIDA. La energía emocional SIMETRIZADA es la que cumple su función natural eficazmente, expresándose en el tiempo preciso y con la intensidad adecuada, cumpliendo la ley de complementariedad sin dominancia. La energía BLOQUEADA en el núcleo emocional es como un peso, no hace nada pero nos desgasta. La energía con POLARIDAD INVERTIDA promueve funciones incorrectas y es a menudo producto de la intoxicación de las unidades procesadoras por las otras emoenergías. Esto es debido a una activación recurrentemente desigual de ciertas emociones nucleares en detrimento de otras. Esta inercia asimétrica se hereda en gran parte, para después ser modificada o intensificada a través de las experiencias y aprendizajes adquiridos, especialmente los ocurridos antes de la edad de los 7 años. La energía DESVIADA del núcleo emocional es energía que está siendo utilizada (junto con la simetrizada) para alimentar competencias y estrategias que forman parte de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL, pero que es antisimétrica desde el punto de vista emocional.

En el momento de la concepción todos los seres humanos disponemos de una cifra similar de energía emocional potencial que alimentará y formará el núcleo emocional durante la maduración fetal. Esta cantidad inicial de la concepción es lo que llamo el grado 1 (compuesto de 10 niveles, con un total de 39.800 simetrones). Y el GRADO UNO no es más que la energía con la que somos concebidos. El núcleo emocional de cualquier ser humano se podría desarrollar en forma de MANDALA de hasta 12 grados, que aumentan su energía funcional siguiendo la PROPORCIÓN AÚREA, pudiendo alcanzar un total de unos 2.550 millones de simetrones (energía funcional simetrizada). Los MANDALAS son aquéllos que han conseguido desarrollar su núcleo emocional de manera que su simetría emocional, como mínimo, se encuentra por encima del nivel 10 del grado 1. Son los que utilizan sus emoenergías en su forma SUPERSIMETRIZADA en valor de más de 40.000 simetrones (grados 2 al 12). La inmensa mayoría de los bebés nacen con una simetría emocional muy inferior al nivel 10 de grado 1, ya que sus madres ya nacieron por debajo de ahí y también las madres de sus madres (mito del pecado original). En la etapa fetal el núcleo emocional del bebé madura y se simetriza en base a cómo sus características genéticas y personales se adaptan o desadaptan a las de la madre.

Hace unos años que puedo hacer lecturas energéticas de grupos, ciudades, países, humanidad... en la mayor parte de nuestra era, los últimos 2000 años, la simetría emocional de la humanidad ha estado al nivel 3 (unos 84 simetrones de los 39.800 potenciales del grado 1), aunque en algunos periodos bajó al 2 (16 simetrones). En el siglo XX la humanidad ha estado al 4 (278 simetrones). Esta medida es la media humana, resaltando el hecho de que han existido grandes diferencias entre unos países y otros, incluso entre unas regiones y otras. En general se observa en el siglo XX una relación entre simetría emocional y desarrollo económico y democrático combinados. Los países más avanzados económica y democráticamente al mismo tiempo, fueron los que más simetría emocional tuvieron, llegando en algunos casos, a finales del siglo pasado, hasta el nivel 6 (1592 simetrones). Parece que era parte de un ciclo en el que el avance de las democracias y de su economía ha influido positivamente en la simetría emocional a pesar de que escasamente media docena de países llegaron a estar al 6, lo que significa utilizar simétricamente el 4% del potencial emocional del grado 1. Pero en mayo de 2001 el ciclo cambió y los países que estaban por encima del 1 empezaron a bajar, existiendo otros 2 cortes abruptos más, uno que empezó en marzo de 2008 y otro en febrero de 2011; en este último la humanidad alcanzó la simetría emocional más baja de nuestra era, el nivel 1, haciéndose imposible bajar más. Estar al 1 significa utilizar 1 simetrón, el 0,0025% de nuestra simetría emocional potencial de la concepción; el resto de la energía se utiliza pero de forma antisimétrica, o como mucho a través de la SIMETRÍA EXPERIENCIAL. En otoño de 2011 el nivel de simetría emocional de nuestra especie volvió a subir al nivel 2.

El ser humano me sigue pareciendo un poco extraño. Tenemos este increíble potencial y simplemente lo desperdiciamos; es difícil entenderlo. Incluso con una pequeña cantidad de simetría emocional seguimos teniendo empatía, ésta nos mantiene humanos y facilita un cierto respeto de unos a otros. La recesión en la simetría emocional por la que está pasando la humanidad es peligrosa porque porta la semilla de la brutalidad. Nos adentramos en las reglas de las bestias, pero sin la dignidad de ellas. En el animal no hay maldad, sin embargo el humano bestializado se psicopatiza. Sin empatía no hay respeto por los demás y se dan aberraciones en la conducta en diferentes grados. Desgraciadamente, en los países democráticos empezamos a ver conductas en las que no solo se ven individuos brutalizados, que los ha habido siempre, también se observa un aumento de los comportamientos colectivos perversos. Los estados siempre se han resistido a los cambios. Las administraciones son conservadoras por naturaleza. Aunque muchos puedan pensar lo contrario, hoy en día los estados democráticos están manteniendo el equilibrio social como un andamio en un edificio enfermo, ya que cada vez hay un mayor número de individuos, que si por ellos fuera, llevarían al suicidio colectivo o al caos a la sociedad, habiendo caído en una falta de MOTIVACIÓN vital que es preocupante. Por supuesto los estados deben mejorar, aunque lo más importante es que los individuos mejoren para que sus gobiernos lo hagan. La responsabilidad individual hoy es más necesaria que nunca, y empieza en los pequeños actos cotidianos. Pero para ello, no es suficiente con la educación intelectual, que promueve la adquisición de SIMETRÍA EXPERIENCIAL. Se hace necesaria una verdadera comprensión de nuestras emociones, aceptando el RETO de adentrarnos verdaderamente en el NIVEL HUMANO, elevando la SIMETRÍA EMOCIONAL. El HUMANISMO auténtico nos llevaría a la empatía verdadera, a la construcción de un mundo verdaderamente mejor, o al menos de una vida individual plena de CONCIENCIA, que a su vez nos sublimaría tanto como para llegar más arriba del nivel humano, al NIVEL TRANSPERSONAL, en el que paradójicamente ya no hay empatía ni compasión, solo hay conciencia que se mueve por los designios del espíritu. A día de hoy ya no creo que globalmente podamos avanzar en el corto plazo hacia la transcendencia, pero quizás sea la época en la que más individuos pueden alcanzarla. Pero no nos saltemos pasos, debemos completar primero las EDADES DEL HOMBRE antes de llegar a las del espíritu.

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Texto, fotografía y Gráficos del la ESCALA DEL ARCO y de Los 12 GRADOS de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons