domingo, 11 de septiembre de 2011

Inercia




La INERCIA es la tendencia de un sistema a continuar en el mismo estado, es la capacidad para ofrecer RESISTENCIA AL CAMBIO. Puesto que cualquier sistema vivo se encuentra en continuo cambio por su naturaleza dinámica, su recorrido preferente, el camino que habitualmente sigue, será el de la dirección inercial. El camino inercial está cimentado en la repetición recurrente de procesos o RUTINAS. La parte positiva de la inercia es que permite la estabilidad en los sistemas; la parte negativa es que una inercia excesiva convierte los procesos conservativos en esquemas anquilosantes que estancan las posibilidades de desarrollo y evolución. Desde el punto de vista psicoemocional el mecanismo de TOMA DE DECISIONES permite promover cambios en las direcciones inerciales, modificaciones en la rutinas. Es el timón que otorga la posibilidad de establecer nuevas coordenadas hacia las que ir, de explorar caminos distintos a los ya recorridos y de alcanzar nuevos lugares. Es importante entender que muchas personas creen que están tomando nuevas decisiones cuando en realidad tan sólo están revalidando automáticamente las decisiones anteriores, las que les mantienen en una inercia determinada. Permanecer largo tiempo en el estilo de vida inercial tiene como resultado el fortalecimiento de las propias inercias, una mayor resistencia al cambio y el anclaje en la RUTINA y el estancamiento.

El TIEMPO empuja inexorablemente a las burbujas de conciencia que somos hacia una dirección INERCIAL dominante dentro del fractal de posibilidades que es el MAPA DEL DESTINO. La dirección inercial es la resultante de la suma de todas las decisiones o voliciones que como capullos luminosos con consciencia de ser hemos tomado desde el principio de nuestra vida hasta el momento en que estamos. Dejarse llevar por la INERCIA es elegir entrar en el siguiente lugar que menos trabajo requiere para ser alcanzado. Esto a menudo no es favorable ya que frecuentemente los lugares evolutivamente superiores requieren de una inversión de energía extra o ESFUERZO para ser alcanzados puesto que se sitúan en direcciones no inerciales. Por ello el guerrero espiritual está vigilando continuamente sus rutinas, conductas y decisiones; de esta manera permanece atento a las oportunidades que aparecen dentro de su propio fractal de posibilidades en direcciones diferentes a las inerciales para así romper la rutina que le impediría alcanzarlas, haciendo una inversión de intento y energía suficientes para encajarse a si mismo en el nuevo lugar, que además insufla una renovada vitalidad en su matriz individual en el momento que se hace uno con él.

La inercia cognitiva genera movimientos físicos, mentales y emocionales en forma de bucle, lo cual lleva al individuo a repetir una y otra vez los mismos patrones incluidos tiempo atrás en su INVENTARIO. Esto tiene como resultado un desgaste de la conciencia de ser y el estancamiento de los sistemas de aprendizaje; es la anquilosis vital en la que tantos viven a veces incluso presumiendo de todo lo que han caminado, en círculos. El movimiento circular ya sea de pensamiento, palabra u obra es mortalmente aburrido. Muchas personas anhelan, en esa inercia, que las cosas vuelvan a ser como antes; si es tu caso es que no te gusta cómo y dónde estás. Tienes que entender que esos tiempos a los que quieres volver fueron los que te trajeron al lugar en donde estás ahora.

Al final son las DECISIONES los hilos que mueven nuestras ACCIONES y por ello toman el papel de catalizadoras de los EFECTOS que se observan en nuestra vida y que definen tanto el lugar que ocupamos en el MUNDO como la calidad del propio funcionamiento como seres conscientes. Se empieza a despertar el día que uno rompe el automatismo de la cadena de decisiones antisimétricas, da igual si han sido heredadas o personalmente adquiridas, en un INTENTO sincero y honesto de salir del abotargamiento de las rutinas socialmente preestablecidas. De esta manera el individuo reclama su naturaleza como ser luminoso y comienza a modificar la trayectoria de las inercias perversas, desgastantes y empobrecedoras, enfocándose en incorporar y sostener tan sólo rutinas de PODER, aquellas cuya repetición tiene como resultado un aumento de la conciencia y del CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. Entonces se hace imprescindible permanecer en un estado constante de alerta tranquila para SER UNO con el flujo en el que las propias necesidades de evolución y aprendizaje se presentan como retos cuyas resoluciones en el momento y en la forma adecuados van recuperando y recomponiendo las partes del propio ser que fueron perdidas, o más bien no ganadas un instante antes en el oscuro infinito, para ahora ya formar parte simétrica del luminoso fractal individual manifestado en una versión más sublime y por lo tanto menos burda del AQUÍ Y AHORA.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons