La INERCIA es la tendencia de un sistema a continuar en el mismo estado, es la capacidad para ofrecer RESISTENCIA AL CAMBIO. Puesto que cualquier sistema vivo se encuentra en continuo cambio por su naturaleza dinámica, su recorrido preferente, el camino que habitualmente sigue, será el de la dirección inercial. El camino inercial está cimentado en la repetición recurrente de procesos o RUTINAS. La parte positiva de la inercia es que permite la estabilidad en los sistemas; la parte negativa es que una inercia excesiva convierte los procesos conservativos en esquemas anquilosantes que estancan las posibilidades de desarrollo y evolución. Desde el punto de vista psicoemocional el mecanismo de TOMA DE DECISIONES permite promover cambios en las direcciones inerciales, modificaciones en la rutinas. Es el timón que otorga la posibilidad de establecer nuevas coordenadas hacia las que ir, de explorar caminos distintos a los ya recorridos y de alcanzar nuevos lugares. Es importante entender que muchas personas creen que están tomando nuevas decisiones cuando en realidad tan sólo están revalidando automáticamente las decisiones anteriores, las que les mantienen en una inercia determinada. Permanecer largo tiempo en el estilo de vida inercial tiene como resultado el fortalecimiento de las propias inercias, una mayor resistencia al cambio y el anclaje en la RUTINA y el estancamiento.
El
TIEMPO empuja inexorablemente a las burbujas de conciencia que somos
hacia una dirección INERCIAL dominante dentro del fractal de
posibilidades que es el MAPA DEL DESTINO. La
dirección inercial es la resultante de la suma de todas las
decisiones o voliciones que como capullos luminosos con consciencia
de ser hemos tomado desde el principio de nuestra vida hasta el
momento en que estamos.
Dejarse llevar por la INERCIA es elegir entrar en el siguiente lugar
que menos trabajo requiere para ser alcanzado. Esto a menudo no es
favorable ya que frecuentemente los lugares evolutivamente superiores
requieren de una inversión de energía extra o ESFUERZO para ser
alcanzados puesto que se sitúan en direcciones no inerciales. Por
ello el guerrero espiritual está vigilando continuamente sus
rutinas, conductas y decisiones; de esta manera permanece atento a
las oportunidades que aparecen dentro de su propio fractal de
posibilidades en direcciones diferentes a las inerciales para así
romper la rutina que le impediría alcanzarlas, haciendo una
inversión de intento y energía suficientes para encajarse a si
mismo en el nuevo lugar, que además insufla una renovada vitalidad
en su matriz individual en el momento que se hace uno con él.
La
inercia cognitiva genera movimientos físicos, mentales y
emocionales en forma de bucle, lo cual lleva al individuo a repetir
una y otra vez los mismos patrones incluidos tiempo atrás en su
INVENTARIO. Esto tiene como resultado un desgaste de la conciencia de
ser y el estancamiento de los sistemas de aprendizaje; es la
anquilosis vital en la que tantos viven a veces incluso presumiendo
de todo lo que han caminado, en círculos. El movimiento circular ya
sea de pensamiento, palabra u obra es mortalmente aburrido. Muchas
personas anhelan, en esa inercia, que las cosas vuelvan a ser como
antes; si es tu caso es que no te gusta cómo y dónde estás. Tienes
que entender que esos tiempos a los que quieres volver fueron los que
te trajeron al lugar en donde estás ahora.
Al
final son las DECISIONES los hilos que mueven nuestras ACCIONES y por
ello toman el papel de catalizadoras de los EFECTOS que se observan
en nuestra vida y que definen tanto el lugar que ocupamos en el MUNDO
como la calidad del propio funcionamiento como seres conscientes. Se
empieza a despertar el día que uno rompe el automatismo de la cadena
de decisiones antisimétricas, da igual si han sido heredadas o
personalmente adquiridas, en un INTENTO sincero y honesto de salir
del abotargamiento de las rutinas socialmente preestablecidas. De
esta manera el individuo reclama su naturaleza como ser luminoso y
comienza a modificar la trayectoria de las inercias perversas,
desgastantes y empobrecedoras, enfocándose en incorporar y sostener
tan sólo rutinas de PODER, aquellas cuya repetición tiene como
resultado un aumento de la conciencia y del CONOCIMIENTO DE UNO
MISMO. Entonces se hace imprescindible permanecer en un estado
constante de alerta tranquila para SER UNO con el flujo en el que las
propias necesidades de evolución y aprendizaje se presentan como
retos cuyas resoluciones en el momento y en la forma adecuados van
recuperando y recomponiendo las partes del propio ser que fueron
perdidas, o más bien no ganadas un instante antes en el oscuro
infinito, para ahora ya formar parte simétrica del luminoso fractal
individual manifestado en una versión más sublime y por lo tanto
menos burda del AQUÍ Y AHORA.
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