viernes, 17 de febrero de 2012

La Corrupción del Amor


A lo largo de la historia de la humanidad, nuestras RELACIONES han estado drásticamente condicionadas por el esquema DOMINADOR-DOMINADO. La jerarquización de los grupos humanos a través de este patrón casi animal, ha promovido la perpetuación de sociedades desequilibradas, que raramente se han interesado en impulsar el crecimiento emocional ni el aumento de la conciencia individual. La consecuencia, a nivel colectivo, es lo que se ha venido a llamar injusticia social. La suma de los individuos y de la calidad de las relaciones que éstos sostienen configuran las características particulares de una sociedad. El conjunto de todos los seres humanos formamos la HUMANIDAD, un suprasistema que hoy está más conectado y globalizado que en ningún otro momento de la historia conocida. En el modelo de la Emoenergética, el AMOR es mucho más que un sentimiento. Es el reflejo de uno de los seis niveles de organización de la existencia: el aspecto CONECTIVO y UNIFICADOR. Por ello cualquier relación, buena o mala, necesita de la energía del amor para su sostén. Por supuesto, esta sociedad humana global no es algo homogéneo ni mucho menos. Está llena de fracturas, divisiones y diferencias, como no puede ser de otra manera. Esto es parte de la propia organización dual de la existencia. El aspecto FRACTÁLICO y SEPARADOR es gestionado por la TRISTEZA, reflejo de otro de los seis grandes niveles de organización presentes en la naturaleza. Entre otras cosas, la tristeza debe cumplir la función de ser la fuerza complementaria a la energía aglutinadora del amor. El gran grupo humano está dividido en diferentes unidades de rango superior (por tamaño), primero supranacionales, nacionales, regionales, étnicas, administrativas, etcétera. De alguna manera, el presente de las diferentes culturas y naciones, así como sus economías, sistemas políticos, educativos y religiosos, son el efecto combinado tanto de las fracturas como de las uniones pasadas. Igualmente, la formación de cualquier grupo humano de rango menor (que son los componentes de los sistemas de rango mayor), como la familia, la pareja, las relaciones de amistad, las relaciones laborales, profesionales, etcétera, son la consecuencia de ese mismo proceso de destilación, en la que algunos factores nos separaron del resto y otros nos juntaron con los nuestros, para así llegar al sistema de relaciones con el que hoy contamos. Por supuesto, estas relaciones y agrupaciones son algo dinámico y vivo. Se siguen produciendo nuevas asociaciones y rupturas, aunque la INERCIA del sistema y el efecto apelmazador y conservador del amor, tienen como consecuencia la perpetuación de la mayor parte de los patrones de relación existentes, tanto en las sociedades como en el individuo.


El esquema dominador-dominado proviene de la modalidad EGOICA de nuestra personalidad, que a su vez tiene su origen en el esquema de DEPENDENCIA EMOCIONAL. El ser humano ha decidido hacer que su misión existencial sea la obtención de ATENCIÓN, AFECTO y APOYO de los demás, en lugar de movilizar sus recursos energéticos y cognitivos para adentrarse en el fascinante viaje del CONOCIMIENTO DE UNO MISMO. Esto es la dependencia emocional. Sin embargo, conocerse significa percibir, cada vez de forma más poderosa, la unión y conexión con la propia individualidad. Para esto es necesario aumentar la CONCIENCIA, llevar literalmente el resplandor de su luz a cada una de las áreas del propio ser que previamente estaban oscurecidas. Iluminar la propia SOMBRA es la vía a través de la cual se construye la verdadera AUTOESTIMA y el más puro de los amores: el que va dirigido hacia uno mismo (como ser, no como persona). De esta forma, podríamos progresivamente dejar de exigir a los demás el amor, el apoyo y la atención que nosotros no nos dábamos. Entonces dejaría de tener sentido seguir defendiendo los papeles de dominador-dominado. Se haría innecesario poseer o ser poseído por nadie, entonces empezaría un verdadero compartir basado en la COMPLEMENTARIEDAD SIN DOMINANCIA. Existe una opción real de dejar atrás, poco a poco, nuestra fase egoica para llegar a otro tipo de humanidad, la que resolviera los problemas ancestrales al haber conseguido RENUNCIAR a su bien más preciado, que es al mismo tiempo su perversión más grande: el esquema dominador-dominado. Sin embargo este modelo colectivo, también llamado la TELA DE ARAÑA SOCIAL, difícilmente cambiará en el corto plazo. El individuo consciente debe asumir la tarea de luchar prácticamente en solitario.

La perpetuación de la injusticia social a través de los milenios, retroalimentada por este esquema egoico de la dependencia emocional, ha sido mantenida por los individuos (dominadores y dominados) y sus relaciones. Esta situación ha dificultado aparentemente la posibilidad de que el ser humano pueda dedicarse al autoconocimiento (una vez cubiertas sus necesidades biológicas). La mayor parte de la humanidad ha vivido tradicionalmente en circunstancias muy difíciles. Los esfuerzos por conseguirse refugio y alimento, la lucha contra la enfermedad, el servilismo obligado a la jerarquía dominante (religiosa, política, administrativa y cultural) y las pocas posibilidades ni interés en controlar la cantidad de hijos que se tenían, hacían que la práctica totalidad de la vida de una persona simplemente fuera "gastada". Las relaciones eran mayoritariamente impuestas, los matrimonios de conveniencia, las posibilidades de acceder a la cultura o cambiar de estatus social, casi imposibles. El amor estaba pervertido, ya que las relaciones humanas, especialmente las de pareja y familia, eran primero obligatorias y luego por supervivencia. El GRADO DE LIBERTAD del individuo era escaso, ya que el estado y la religión decidían por él. Sin embargo en el siglo XX, especialmente en occidente, se abrió una VENTANA DE OPORTUNIDAD que pudo haber cambiado las cosas. La revolución industrial y el avance científico fueron el germen de una serie de cambios que en el siglo pasado se consolidaron en forma de los sistemas políticos llamados democracias y mediante la emergencia del modelo económico capitalista. Este sistema proporcionó la maduración de la función social del trabajador (que no siervo), que produciría la aparición de la llamada CLASE MEDIA. Esto es una revolución sin precedentes. La clase media tiene acceso por primera vez a la educación y a la cultura (DESARROLLO HORIZONTAL), al consumo (RECURSOS) y al ocio (TIEMPO LIBRE). Los países con un mayor desarrollo económico y democrático combinados son los que más han favorecido el crecimiento de las clases medias. La cultura ha favorecido la posibilidad de que el individuo sea más coherente y analítico tanto en sus pensamientos como en sus juicios sobre la realidad. Los estados por primera vez empezaron a trabajar para el bienestar del individuo en lugar de lo contrario, el grado de libertad individual aumentó exponencialmente. Desde el final de la segunda guerra mundial algunos países (no todos) fueron incorporándose a diferentes ritmos dentro de este sistema.

La aparición del tiempo de ocio o tiempo libre fue la oportunidad de que el ser humano pudiera dedicarse a pensar y reflexionar. Esta fue la opción dorada para que las masas retomaran la posibilidad del "conócete a ti mismo". Pasaron las décadas y tan solo una exigua minoría fue consciente de ello, ya que la sociedad, o más bien el individuo, buscaba comodidad y OCIOSIDAD, más que evolución. Dentro de esta minoría que sintieron el deseo de DESPERTAR, unos pocos decidieron hacer algún movimiento al respecto. La mayor parte de este grupo se ha perdido en extravagancias y divagaciones, reinventando y maquillando las antiguas religiones, creencias y supersticiones, combinándolas con elementos extraídos de la modernidad, para crear algo “nuevo”. En lugar de salir de la CAVERNA, éstos han errado la dirección y se han ido a regiones más profundas y oscuras de ésta. Algunos de estos se han erigido como gurús, rodeándose de seguidores que son llevados igualmente a la perdición. Lo cierto es que sin el consenso colectivo y sin un buen guía es extremadamente difícil llegar a algún sitio, ya que las trampas del ego son muchas y refinadas. Unos pocos, muy pocos, quizás estamos dando pequeños pasos hacia delante, casi siempre en solitario o en pequeños grupos. Estos pocos, todavía permanecemos sumergidos en la fase egoica y seguimos teniendo tanta importancia personal como todos los demás, aunque en un INTENTO sincero de caminar sostenidamente por un CAMINO CON CORAZÓN, nos permitimos llamarnos a nosotros mismos GUERREROS, aunque en realidad casi ninguno lo somos todavía. Cualquiera puede pertenecer a esta categoría, en el fondo es muy sencillo (aunque costoso). Para empezar es necesario darse cuenta de que la sociedad NO nos limita realmente. Y aunque luego vienen muchos otros pasos, si uno quiere aprender a amarse y a explorar las increíbles posibilidades de la conciencia humana, lo primero que necesita es replantearse la calidad de las relaciones que se tienen. Hay que decidir si se está dispuesto a seguir pagando de por vida el alto precio, en forma de ignorancia e incompetencia emocional, necesario para seguir demandando la atención, el afecto y el apoyo a los demás, o por el contrario se apuesta por correr el riesgo de adentrarse en solitario en las propias oscuridades, en un viaje de autoconocimiento que aunque fascinante, no tiene garantías. La opción del GUERRERO es la aventura de la conciencia, en la que seguro encontrará por partes iguales grandes dosis de disfrute, terror, tristeza, cansancio, amor y fascinación. Cada mañana el guerrero se levanta con gran sobriedad y se infla de valor (si no lo tiene todavía, se lo inventa y disimula, porque ya que la vida es una gran obra de teatro, por lo menos decide qué papel representar). Empieza a renunciar a esas relaciones tóxicas, sin prisa pero sin pausa. Cultiva consciente y voluntariamente las VIRTUDES ESENCIALES que son la MOTIVACIÓN, la PRUDENCIA, la PACIENCIA, la PERSISTENCIA, la AMABILIDAD y la TEMPLANZA. Si un día se levanta y se encuentra en la soledad más absoluta, se puede permitir sentir tristeza por un instante, para inmediatamente continuar. Si por el camino encuentra a otros guerreros y guerreras, les da su afecto abstracto, a sabiendas de que en cualquier momento sus destinos se pueden separar, igual que un día se juntaron.

Cuando la mayoría de la gente la usa para lamentarse o dar pena, el guerrero utiliza su tristeza para separarse de lo que le hace daño en su conexión consigo mismo. Sabe que la opción más altruista es la de amarse a sí mismo, ya que tan solo podemos dar lo que en verdad tenemos. Si estamos llenos de falsedad, lo que damos es falsedad. La CORRUPCIÓN DEL AMOR hace que se mantengan relaciones antisimétricas y perversas. El mal amor junta lo que tendría que estar separado. El amor es una emoción nuclear GOZOSA; si por lo general te sientes mal en una relación es que ésta es perversa. Las relaciones sociales, familiares y de pareja deben ser fáciles, ya que si están basadas en un amor sano, te hacen sentir PLENITUD. Las relaciones laborales son diferentes. El entorno laboral está orientado hacia la conversión de esfuerzo en recursos (TRABAJAR) por lo que la emoción nuclear central en esta actividad es la FUERZA MOTRIZ, que pertenece al núcleo doloroso. Aquí el esfuerzo está justificado, si bien lo ideal es que esté igualmente equilibrado con una adecuada motivación (ALEGRÍA) y que al menos pueda haber un cierto sentimiento de conexión y pertenencia con la empresa y con los compañeros (AMOR). También la crianza de los hijos conlleva una enorme cantidad de esfuerzo (FUERZA MOTRIZ), cesión de tiempos y espacios por parte de los padres (TRISTEZA) y aumento de los riesgos (MIEDO); hay que asumirlo e igualmente equilibrar las relaciones filiales a través del amor, la recreación y la alegría.

La actual RECESIÓN económica pudiera estar cerrando la ventana de oportunidad abierta décadas atrás. Parece que las democracias y el capitalismo están desmoronándose, de momento lentamente. En los próximos años es muy posible, de hecho ya está ocurriendo, que en occidente se vea un aumento de las clases marginales y una disminución de las clases medias. El individuo tendrá que volver a servir al estado, por haber utilizado irresponsablemente su libertad. Esta situación lleva de nuevo al ser humano a tener que dedicar demasiado tiempo a buscar recursos y a sobrevivir. Compartir casa con extraños para poder seguir adelante, compartir cama con quien no quieres por no quedarte en la calle, vivir con los padres cuando ya no eres un niño, amor corrompido por necesidad, por no haber utilizado la oportunidad de liberarnos de la dependencia emocional y de las malas relaciones cuando era mucho más fácil. Pero todavía hay margen de libertad. Puedes decidir todavía, libérate de las relaciones perversas y lucha por la verdadera libertad, que es la de amarte y conocerte a ti mismo.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons.