sábado, 4 de mayo de 2013

Resonancia Bioenergetica III



La Resonancia Bioenergética es una técnica de terapia energética y también de lo que se ha venido a llamar sanación espiritual. Voy a explicar algunos de sus principios y fundamentos. Este es un texto no introductorio, de manera que es posible que si no estas familiarizado con la terminología que uso, algunas cosas no se entiendan. Sin embargo, probablemente aun así sea de tu interés. Según el modelo de la Resonancia Bioenergética todo en nuestro mundo es de naturaleza doble: física y sutil. Nuestro cuerpo sutil está constituido principalmente por una estructura compleja con forma ovoidal que se extiende más allá del cuerpo físico, aproximadamente hasta un metro por arriba, abajo, adelante, atrás, a la izquierda y a la derecha de él, aunque al existir conectado con el campo sutil de los seres con los que se relaciona y con los sistemas en los que vive, sus manifestaciones en ocasiones se pueden observar mucho más allá de sus límites, tanto desde el punto de vista del espacio como del tiempo. Este cuerpo sutil y las conexiones que lo relacionan con su entorno se caracterizan por una cierta variabilidad y dinamismo en sus estructuras de interconectividad, es decir, en la parte de él que está formado por filamentos transportadores de energía e informaciones sutiles. Algunos de estos filamentos son permanentes y forman parte estructural del cuerpo energético; otros se crean y se mantienen o desaparecen dependiendo de las variaciones puntuales en la relación, tanto física como emocional, con uno mismo y con el entorno. De cualquier manera, estos filamentos en sus diferentes tipos y calibres interpenetran y comunican todos los sistemas (tanto físicos como sutiles) de forma endógena y a la vez conectan al individuo, por un lado con el universo en el que existe y por otro con el Espíritu que lo sustenta.

El terapeuta de la Resonancia Bioenergética realiza ajustes, intervenciones especializadas en el campo sutil del receptor y a la vez intensifica y desbloquea las conexiones que éste tiene con su entorno. Ejecuta estas maniobras gracias a un dominio eficaz y no ordinario de sus capacidades de percepción, atención, intento y pensamiento. Lo hace sin tocar físicamente al receptor, sin importar la distancia a la que este se encuentre. Gracias a esto las sesiones de Resonancia Bioenergética se pueden concertar sin que el terapeuta y el usuario se encuentren en el mismo lugar. Se utilizan unos protocolos de actuación predefinidos cuyo aprendizaje y manejo eficaz requiere de un largo entrenamiento. Insisto en esto ya que muchas personas me piden que les enseñe o diga cómo se hacen estos ajustes, pensando que es una técnica sencilla que se puede realizar y comprender instantáneamente sin conocimientos previos; sí, se parece a lo sencillo que es tocar el piano, cuando ya sabes hacerlo, aunque evidentemente has tenido que pasar por todas las fases de aprendizaje hasta llegar a conseguirlo, y por supuesto, siempre puedes mejorarlo. Las técnicas y protocolos están diseñados y ordenados cuidadosamente para dotar de coherencia, unidad y dirección a las operaciones de LECTURA y AJUSTE que el practicante de la Resonancia Bioenergética realiza en el campo sutil del receptor. Las lecturas tienen como objetivo la obtención de datos parametrizados concretos de interés que serán utilizados para realizar los ajustes apropiados en cada caso. El impacto y eficacia de los ajustes bioenergéticos depende por un lado de la resistencia al cambio del receptor (inercias perversas a nivel físico, psíquico o energético) y por otro de la capacidad de enfoque alcanzada por el practicante o terapeuta así como del desarrollo conseguido en su propio cuerpo sutil, esto es, en su sistema de chakras, cuerpos aurales y sobre todo en el que llamo CANAL CENTRAL, una especie de “columna vertebral” del cuerpo energético. Este canal es una estructura potenciadora de interconectividad sutil y tiene que ser obligatoriamente desarrollado por el practicante de la Resonancia Bioenergética. Una parte del proceso formativo que realizo a mis alumnos tiene como objetivo el crecimiento y evolución de dicho canal. Una vez desarrollado un mínimo, funciona generando un campo inductor bajo cuya especial influencia se favorece la intensificación del potencial energético de las estructuras sutiles del receptor del ajuste, su reorganización, así como su mejor conexión con el suprasistema cosmo-solar-telúrico y con su propia matriz maestra (la contenedora de la simetría sagrada individual). Otras terapias energéticas, como por ejemplo el Reiki, también utilizan de una u otra manera estos mecanismos, aunque frecuentemente de manera inconsciente, puesto que desconocen su estructura y funcionamiento.

El objetivo de los ajustes es inducir un realineamiento o empuje generador de direccionalidad que facilite el acercamiento de la matriz individual del receptor hacia los lugares supersimétricos más accesibles contenidos en forma potencial dentro de su matriz maestra con respecto al espacio y tiempo en el que se encuentra. La matriz maestra es el campo de posibilidades asociadas a un individuo, es la matriz de información contenedora de todas las opciones y escenarios posibles que un ser vivo puede llegar a experimentar y materializar a lo largo de su existencia, es su mapa del destino. Los ajustes como herramienta operativa de la Resonancia Bioenergética intentan aumentar la capacidad atractora de los lugares no manifestados de gran simetría situados en la verticalidad potencial no manifestada del sistema individual del receptor, ayudando a que su horizontalidad cambie su foco de inercia para reorientarse hacia ellos, realineando al campo sutil y a su información hacia una dirección más favorable, más simétrica desde el punto de vista de la totalidad de la propia matriz individual o al menos desde alguna de sus partes.


Todo momento PRESENTE está definido por un lugar o encapsulamiento de simetría y de inercia que aparece como la resultante de todos los vectores de información, de ubicación y de existencia acoplados, aglutinados y encajados. Su manifestación es la propia matriz individual, la cual se encuentra entretejida y sostenida por la propia estructura de la realidad, o lo que es lo mismo, por el espacio tiempo lineal. Es decir, la matriz individual de cualquier sistema, objeto o ser es la receptora final en un momento presente de la simetría lineal y de la inercia asociada, e igualmente es el lugar (como porción finita del universo) donde se produce la manifestación unitaria, concreta y experienciable producto de todas las fuerzas, energías e informaciones que la crean; recíprocamente, la propia matriz individual es a su vez la mantenedora de dichas fuerzas, energías e informaciones. La existencia lineal es el proceso a través del cual se generan y mantienen cohesionados racimos de puntos de confluencia (contenedores de simetría conscientes de sí mismos o no, seres u objetos), lugares individuales específicos con estructura y funciones horizontales ligados al espacio-tiempo así como funciones transpersonales verticales ligadas al propio Espíritu y a su Voluntad. 

Un sistema o punto de confluencia se puede definir como una isla de simetría (orden-información) en un mar de entropía (desorden-ruido). La entropía máxima genera un vacío o ausencia de información en un área concreta de la existencia; al no haber información, no pueden existir ahí funciones ni estructuras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la naturaleza de la entropía dentro del espacio-tiempo lineal es relativa, es decir, su valor observable, mayor o menor, depende siempre del sistema de referencia con respecto al cual se está midiendo. Esto quiere decir que en un lugar puede haber un vacío de algo y a la vez una presencia de algo. Por ejemplo, en el caso de un ser vivo orgánico, la entropía máxima es su muerte, puesto que este evento interrumpe toda posibilidad de pervivencia de simetría para ese ser, produciéndose a partir de ahí una discontinuidad completa en sus funciones y posibilidades, al menos desde el punto de vista del individuo físico que fue. La enfermedad también se manifiesta como el resultado de una excesiva entropía en un ser vivo. La simetría, que es una característica que tiene que ver con el orden e información identificables en un punto concreto del espacio-tiempo lineal, también es un aspecto relativo al sistema de referencia. Lo curioso es que la simetría no se puede manifestar sin entropía, porque no hay orden sin limitaciones y la función intrínseca de la entropía es la de generar fronteras y finalizaciones.

El equilibrio entre la entropía y la simetría es el que permite la aparición del DINAMISMO y la mutabilidad de los estados que observamos como una propiedad fundamental del universo lineal. Esencialmente se puede aceptar que en cualquier sistema horizontal o lineal, el TODO existente es divisible en PARTES más simples que son el fruto de la multiplicidad a la que lleva el establecimiento de límites por parte de la entropía. Los componentes interiores de un sistema son a su vez subsistemas y éstos igualmente son por lo general fraccionables en partes más simples y así sucesivamente. Es posible que se pueda llegar a un límite en la cualidad de divisibilidad, aunque llegados a este punto ya no nos encontraríamos con un sistema lineal sino con una singularidad: la finalización de lo concreto. El límite inferior de lo concreto sería de esta manera abstracto. Lo mismo ocurriría con su límite superior, es decir, aquel al cual se llega siguiendo los sistemas o racimos de rango mayor en los que un sistema individual o elemento está incluido. Por eso digo que un sistema es una isla de simetría en un océano de entropía. Ese abstracto o singularidad, en el que las leyes organizativas del universo lineal, incluido el espacio y tiempo desaparecen, es el vacío que es pero que no existe. Sus inexplicables fluctuaciones hacen emerger a lo que es y existe (matriz individual) dentro de algo previamente creado pero que no es aunque existe (matriz maestra). La realidad está construida de enracimamientos fractálicos de sistemas acoplados a través de los cuales las mismas características organizativas esenciales de la existencia (expansión, entropía, fragmentación, contración, cohesión y simetría) generan, a través de procesos realimentativos, la emergencia de infinidad de formas (contenedores de simetría e información) y funciones (programas de actividad y transformación) según la dimensión y el nivel al que pertenecen y el lugar en el que se sitúan dentro de la Creación. 

La dimensión temporal (sostén a su vez de la dimensión espacial) tiene propiedades anteriores-posteriores inflexibles, esto es, la línea del tiempo desde el punto de vista de cualquier ser, objeto o sistema existente dentro del universo manifestado es un flujo inercial constante que genera anterioridad (pasado) mientras que se desplaza hacia la posterioridad (futuro) modificando a través de este movimiento constante a la propia geometría del espacio y a los elementos y sistemas contenidos en él. La matriz individual (el observador, en el caso de un ser consciente) se encuentra encajada por completo en la profundidad de un surco que se forma entre ambos aspectos del tiempo. A ese valle o fondo del surco formado por la característica antero-posterior (pasado-futuro) del tiempo es a lo que llamamos espacio, el lugar en el que se puede ser y existir, el presente en el que vivimos. Sin embargo, recorrer un surco de la rueda del tiempo tiene sus consecuencias: el aumento gradual de la entropía del sistema individual que le llevará, mas tarde o más temprano, a su eventual finalización. Hoy en día ya tenemos claro que la parte física del ser que muere se reintegrará a la Tierra y con ello al Universo físico al que pertenece, puesto que la energía y la información, desde el punto de vista de la física moderna, es indestructible. Pero ¿qué pasa con la parte sutil cuando se muere?. En el modelo de la Resonancia Bioenergética, la parte sutil transciende a la física, siendo esta última el mecanismo a través del cual la conciencia impersonal, que es una energía sutil, es anclada en un reino, el orgánico o material, al cual no pertenece pero del cual saca un partido: su propia evolución y transmutación a través de la manifestación de una conciencia personal. El cuerpo sutil, el alma, sobrevive como unidad un tiempo más allá de la muerte física, aunque morirá igualmente después de cumplir su ciclo, finalizando su individualidad, siendo su información reintegrada en la parte sutil del Universo para después volver a ser recombinada con otras y fusionada de nuevo con el nivel físico, encarnada en diferentes individuos para continuar el proceso de aumento de su potencial energético, desde el punto de vista de la conciencia.

La conciencia de ser inherente a los seres vivos permite un aumento sustancial de los llamados grados de libertad disponibles dentro de la propia existencia, más cuanto más alto grado de conciencia de ser ha alcanzado la especie a la que se pertenece y todavía más si el individuo consigue situarse por encima de la media de la evolución horizontal de la misma. Sin embargo, una vez que se ha extendido en la dimensión horizontal, que abarca el nivel biológico y, en el caso del ser humano, todo lo perteneciente a nuestras funciones como seres sociales y como personas, la conciencia de ser debe buscar, por decisión propia, su evolución en la verticalidad. La verticalidad es el nivel transpersonal, al que muchos llaman espiritual. Aquí se hace necesario abrir y mantener abierto el capullo luminoso de una manera especial, a través del CANAL CENTRAL, para que la luminosidad abstracta del Espíritu, su conciencia divina, llene y permee el cuerpo energético como si fuera un recipiente. Para esto es necesario alinear la voluntad individual con la Voluntad del Espíritu. Así se produce un aumento real en la conciencia de ser del individuo y una transmutación alquímica de su propio recipiente, el alma, el cuerpo de luz, que debe antes haberse preparado adecuadamente, para después transformarse en un vehículo y canal viviente del propio Espíritu y de su Voluntad. Las religiones, las escuelas espirituales y el chamanismo han intentado a lo largo de los tiempos elaborar rituales, técnicas y códigos de conducta que facilitasen tal apertura y alineamiento del canal central hacia el espíritu, a menudo con escaso éxito. En nuestra época también muchas medicinas naturales se han afiliado con dicho propósito, incluida la Resonancia Bioenergética. La sanación espiritual lo es solamente si ayuda o facilita activamente a este proceso de alineación con el Espíritu, de otra forma es curación o sanación física o emocional, lo cual también esta bien, pero no hay que confundirse. Uno de los problemas fundamentales para el practicante espiritual o para el que busca sanación con esta intención transpersonal es la dificultad de poder verificar si su avance es real o no. A menudo es muy fácil confundirse y tratar a los buenos terapeutas, a los líderes carismáticos y a los geniales prestidigitadores mediáticos como si fueran maestros de conciencia, pero rara vez esto es así; lo serían solo si sus recipientes se encuentran llenos, o por lo menos mucho, mucho más llenos que el tuyo. Saber esto con seguridad solo es posible si se conocen y perciben directamente los campos sutiles que tienen que ver con la conciencia y con ese desarrollo energético del individuo. A través de la Resonancia Bioenergética he ido desarrollando un modelo de percepción ordenada de la información del campo sutil que me está permitiendo avanzar con pasos firmes en el conocimiento del alma y de la psique humanas. La parametrización de muchos aspectos que hasta ahora han sido catalogados como no medibles o incuantificables establece una ventaja operativa para este sistema de conocimiento y sanación. Muchos siguen creyendo que ciertas cosas no se pueden medir, pero hasta donde he visto a través de las LECTURAS (que no intuiciones o canalizaciones) me inclino a pensar que casi todo está sujeto a una magnitud que se puede revelar si el investigador tiene las herramientas, percepción y aptitudes necesarias. La comprensión, al menos hasta un punto, de lo que es la enfermedad, de lo que son verdaderamente las emociones, de lo que es el ego, de cómo está organizado y de qué se alimenta, de sus efectos en nuestro día a día, así como la adquisición de datos concretos sobre el fenómeno conocido como la realización espiritual, la iluminación, sus fases, la posibilidad de medir la conciencia de ser y el grado de evolución tanto horizontal como vertical de cualquier individuo... Se ha conseguido mucho y todavía queda más por hacer en este camino de la Resonancia Bioenergética. Gracias por formar parte de este viaje fascinante.

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Texto y fotografías de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons.