sábado, 8 de marzo de 2014

Las oscuridades del alma: Defectos del Ego.

**En la Emoenergética es necesario que el practicante se adentre en el conocimiento de las oscuridades del alma como parte de su proceso terapéutico y de autoconocimiento, así como base para su trabajo con la recapitulación.

Debido a las desarmonías, excesos, carencias e intoxicaciones en las distintas energías del núcleo emocional y por la acción desequilibrante de los reversos psicológicos y de las malignizaciones, se generan una serie de defectos arquetípicos en la mente. Éstos dan lugar a energías emocionales y a sentimientos que condicionan, a través de los propios patrones defectuosos que alimentan, la interacción con uno mismo y el entorno, produciendo intensificaciones emocionales patológicas, unas veces gratificantes y otras veces desagradables. Refuerzan los esquemas de importancia personal y dependencia emocional. Tienen presencia en el cuerpo energético, ya que impulsan el crecimiento de matrices de energía-información, conglomerados que se llenan y agrandan, más cuanto más son utilizados e intensificados estos defectos por el individuo. Los defectos del ego son: CULPA, ODIO, RESENTIMIENTO-RENCOR, ENVIDIA, VANIDAD, COBARDÍA, LUJURIA, GULA, OCIOSIDAD e IGNORANCIA.



Culpa.
Defecto que tiene como objetivo estimular el AUTOCASTIGO y a veces la AUTOAGRESIÓN; es un mecanismo de compensación perverso ante la presencia en uno mismo de objetos cognitivos que son juzgados como negativos. Este sentimiento siempre aparece en la infancia, en primer lugar, inducido por el rechazo de los adultos hacia el niño. Una educación equilibrada consiste en poner límites o rechazar una conducta mala o errónea, mostrando inmediatamente las alternativas correctas, en lugar de dirigir el rechazo hacia el niño. Es necesario un trabajo emocional para disminuir la culpa y así disponer de la energía para responsabilizarse de las pérdidas y necesidades reales, buscando las adecuadas compensaciones generadoras de desarrollo y simetría.

Odio.
RECHAZO PERVERSO, por exceso o por error, que se retroalimenta de forma recurrente de sí mismo, utilizando un objeto o figura que hace de catalizador-focalizador.

Resentimiento-Rencor.
Acumulación de RABIA y ODIO catalizados a través de una FIGURA externa, a la que se le transfiere una DEUDA con uno mismo, en la que la ausencia de PERDÓN impide la recuperación de la ALEGRÍA.


Envidia.
ADMIRACIÓN mezclada con RABIA, catalizadas ambas a través de figuras externas que se valoran por encima de uno mismo por lo que son o por lo que tienen.

Vanidad.
ADMIRACIÓN PERVERSA hacia uno mismo. Recrearse en los propios despropósitos. También deleitarse excesivamente en las propias funciones positivas o simetrías, tanto si son heredadas como adquiridas. Una vez conquistada una simetría es mejor amarla que admirarla para que así la vanidad no aumente.

Cobardía.
MIEDO PERVERSO que dificulta la posibilidad de alcanzar nuevas SIMETRÍAS y que puede anular al verdadero miedo simétrico que es el que se debe tener a la interrupción del desarrollo o al bloqueo del aprendizaje.

Lujuria.
Exceso de deseo sexual promotor de pensamientos eróticos y fantasías repetitivas a través de las cuales la MATRIZ INDIVIDUAL pierde energía vital, emocional o de conciencia. También genera conductas que tienen como objetivo la obtención recurrente de placer sexual, intensificando de forma perversa la ALEGRÍA y la FUERZA MOTRIZ.


Gula.
Exceso de deseo por la comida, o más bien, convertir el comer (que no el alimentarse) en una de las fuentes principales de motivación y ALEGRÍA en la vida.

Ociosidad.
Conjunto de estrategias o conductas que tienen como objetivo gastar de forma patológica o excesiva el tiempo, desvalorizando la existencia o generando la falsa sensación de que mañana estaremos vivos. La OCIOSIDAD PASIVA se alimenta y a la vez es generadora de PEREZA, que es una distorsión de la TRISTEZA y de la FUERZA MOTRIZ. Ésta lleva a intentar escaparse del esfuerzo necesario para desarrollarse y evolucionar, buscando recurrentemente los estados expansivos y de abandono. La OCIOSIDAD ACTIVA es una distorsión de la ALEGRÍA y de la FUERZA MOTRIZ que hace que la persona se sienta inquieta y busque llenar su tiempo de actividades lúdicas que van en contra del desarrollo o que practica de forma excesiva, convirtiendo así el divertimento en uno de los objetivos vitales y fuente principal de motivación. La ociosidad es una huida del esfuerzo que sería necesario para realizar auténticos desarrollos de la consciencia. Uno de sus efectos dañinos es la pérdida (aunque sea temporal) de la empatía y de la capacidad de CUIDAR-AMAR a los demás, puesto que el ocioso necesita que otros trabajen para poder mantener su estatus.


Ignorancia.
Utilización de la capacidad de decidir para mantenerse en bandas de BAJA ENERGÍA y SIMETRÍA, a cambio de estabilidad perversa. Creer que no se necesita aprender más o que ya se sabe todo. Incapacidad de reconocer los objetos cognitivos generadores de simetría. Pérdida de la fascinación por el misterio de la vida y de uno mismo.


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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons.