sábado, 8 de marzo de 2014

Las oscuridades del alma: Traumas.

**En la Emoenergética es necesario que el practicante se adentre en el conocimiento de las oscuridades del alma como parte de su proceso terapéutico y de autoconocimiento, así como base para su trabajo con la recapitulación.

Un TRAUMA es un EVENTO ENTRÓPICO que obliga al individuo a cambiar de forma abrupta y desadaptativa una parte de los SISTEMAS DE CREENCIAS, dejando además una huella o microcicatriz por sobrecarga eléctrica en el área del CEREBRO que estaba procesando la EXPERIENCIA. Según las lecturas que he realizado en el campo energético humano durante años, los lugares que parecen más habitualmente impactados por las experiencias traumáticas son el TÁLAMO, el HIPOCAMPO, las AMÍGDALAS CEREBRALES, el CUERPO CALLOSO y el CÓRTEX CEREBRAL. También se pueden producir reflejos del trauma a través del sistema nervioso en cualquier parte del organismo o del cuerpo energético.

El cambio perverso en los patrones de creencias, junto con el efecto de las cicatrices y bloqueos energéticos, influyen negativamente en las posibilidades futuras de procesar eventos similares de forma adecuada (adaptativa). Se realimenta entonces la aparición de nuevos traumas similares, que se van encadenando recurrentemente en forma de COEX TRAUMÁTICOS (CONSTELACIONES DE EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS). El concepto de COEX proviene de la Psicología Transpersonal de Stalisnav Grof. Parte del supuesto de que el cerebro no guarda las vivencias en archivos de memoria aislados, sino que asocia experiencias emocionales y sensoriales similares en paquetes interconectados, almacenando tales eventos como un todo. Así, la activación de alguna de sus partes puede desencadenar la emergencia de toda la constelación. Éstas pueden reactivarse incluso en la vida ordinaria, fuera de experiencias traumáticas, a través de detonadores sensoriales o emocionales similares o que resuenen con los que fueron guardados dentro de los sistemas traumáticos. Muchos de los TRAUMAS se ocultan en el INCONSCIENTE, aunque condicionarán igualmente las respuestas, conductas, posibilidades de aprendizaje y adaptación del individuo en su vida diaria. La persona puede verse afectada en su día a día al producirse volcados de sentimientos negativos que se hacen conscientes a través del sentido CINESTÉSICO. A veces estas malas sensaciones vienen acompañadas por recuerdos más difusos o más intensos de las vivencias traumáticas, aunque, a menudo el malestar sentido aparece tal cual, sin asociarse conscientemente a evento alguno; se produce entonces un doble sentimiento de desazón, por las sensaciones en sí mismas y por la confusión al no saber que le pasa a uno. En realidad, todo contenido mal procesado o incorrectamente asimilado a nivel emocional puede producir este tipo de respuestas en el día a día, incluso si no proviene de un trauma. La mayor parte de los traumas se originan en el periodo que abarca la ETAPA FETAL, el NACIMIENTO y la primera INFANCIA (antes de los 7 años), aunque también en el periodo de los 7 a los 13 años. Los que se producen más tarde suelen ser recurrencias de los primeros, a no ser que se den circunstancias excepcionalmente negativas. En la Emoenergética se utiliza el concepto de TRAUMA para categorizar a una experiencia PSICOLÓGICA que tiene consecuencias físicas (al menos en el funcionamiento cerebral), a diferencia de TRAUMATISMO que tiene su origen en un accidente o agresión en el cuerpo físico (que podría adicionalmente ir acompañado de consecuencias psicológicas). El trauma se produce a través de una EXPERIENCIA SUBJETIVA, por lo que no siempre se darán razones externas objetivas que concuerden con la existencia del mismo. La mayor parte de los traumas se producen durante un evento en concreto, aunque, en ocasiones es el efecto acumulativo de una experiencia desadaptativa continuada a lo largo del tiempo, que termina por desencadenar el impacto traumático. Muchos de ellos fueron descubiertos por el Dr. Francisco Ríos (Balance Polar Electromagnético). En la Emoenergética se contemplan 8 tipos principales de traumas:

Trauma por sentimiento de Abandono.
El que se puede consumar a través del sentimiento de ESTAR ABANDONADO (por los padres, por la vida, por dios, por los demás, etcétera). Pueden empezar a hacerse incluso en la ETAPA FETAL, si la madre no ofrece atención y afecto suficientes al feto (a veces por el desconocimiento del embarazo en las primeras etapas o por no sentir la conexión con el feto). En ocasiones, en la infancia, se pueden producir cuando el niño se pierde, aunque sea por unos minutos, y cree que sus padres se han ido.

Trauma por sentimiento de Obligación.
El que se puede producir al ser o sentirse obligado por una figura externa a HACER ALGO QUE NO SE DESEA o hacia lo que se siente rechazo. La obligación puede ser de naturaleza física o moral. No necesariamente tiene que haber sido consumada, en ocasiones tan solo con la presión recibida se puede hacer el trauma.
Trauma por sentimiento de Privación.
El que se puede producir al sentirse PRIVADO el individuo, por agentes externos o por las circunstancias, de algo que considera muy necesario en algún nivel. La privación puede ser de naturaleza física, psíquica o transpersonal. Es el trauma de “el mundo no es como a mí me gustaría” o “los demás no me dan lo que necesito”.

Trauma por sentimiento de Muerte.
El que se puede generar a través del sentimiento de que se está en PELIGRO, tanto como para creer que hay una ruptura inminente en la continuidad de la MATRIZ INDIVIDUAL (afecta especialmente a las unidades procesadoras del MIEDO y de la ALEGRÍA). Son frecuentes durante el evento del NACIMIENTO, aunque se pueden dar en cualquier otro momento, por una amenaza real o imaginaria (ACCIDENTES, AGRESIONES, SUSTOS, etcétera).

Trauma por sentimiento de Pérdida.
El que se puede producir a través de un sentimiento desadaptativo de TRISTEZA derivado de una pérdida física o moral.

Trauma por sentimiento de Rechazo.
El que se puede generar por sentirse uno RECHAZADO. Ocurre habitualmente en la infancia por experiencias vividas con el padre o la madre, o bien a través de otra figura masculina o femenina. Produce alteraciones en la AUTOESTIMA.

Trauma por sentimiento de Agresión.
El que se puede formar cuando se vive un evento en el que uno es AGREDIDO física o moralmente.

Trauma por experiencia Gratificante.

El que se puede producir a través de una experiencia PLACENTERA (y a veces CUMBRE) que, sin embargo, genera una sobrecarga sensorial y emocional desadaptativa, que frecuentemente pasa desapercibida por derivar de una vivencia gozosa.

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Texto y fotografía de Chema Sanz bajo licencia Creative Commons.